“Facebook, irrevocable y perpetuo“, Esther Mitjans

Una vez más, internet nos ha demostrado que se rige por sus propias reglas. La modificación arbitraria, retroactiva y sin previo aviso por Facebook de las condiciones de uso de sus servicios ha puesto las cosas en su sitio. La pérdida de control de la información publicada en las redes sociales, que ya hace tiempo viene siendo identificada por las agencias de protección de datos como de alto riesgo para la privacidad de las personas, ahora también supone un riesgo evidente para la propiedad. Los cambios introducidos por Facebook en sus condiciones de uso el 4 de febrero no nos llevaban a un nuevo escenario. El riesgo inherente que presenta internet para la propiedad intelectual no es nuevo. Lo sucedido es que se ha dicho de una forma clara, contundente y sin que dé lugar a malas interpretaciones.

Lo que sucedió es que Facebook decidió repentinamente suprimir un párrafo que, en la práctica, suponía que todos los contenidos de los usuarios en la red social pasaban a ser propiedad de la "compañía", incluso después de que el usuario diera de baja su perfil. Algunos de los calificativos usados para describir esa nueva licencia eran "irrevocable" o "perpetua".

La preocupación de los usuarios se centró en los riesgos para la propiedad intelectual, pues las redes sociales no son sólo un modo de hallar a viejos amigos y compartir experiencias, sino un lugar donde se exponen las más diversas creaciones.

Días después, el máximo representante de Facebook rectificaba en su blog afirmando que volvían a dejar las cosas tal como estaban antes del 4 de febrero. Facebook sigue teniendo la misma licencia de uso sobre los contenidos, pero sólo mientras el usuario tenga su cuenta activa.

Tal vez las agencias de protección de datos debemos aprender a combinar nuestro mensaje de protección de la privacidad con otros elementos de carácter más económico. Una contraseña de correo electrónico puede venderse por 40 dólares y un número de tarjeta de crédito válido por más de 400 dólares.

Y tal vez debamos empezar a valorar si queremos poner precio a nuestros datos, pues hay otros que saben cómo sacarles rendimiento económico. Si no, no tendrían tanto interés en hacerse con ellos de forma "irrevocable" y "perpetua".

16-III-09, Esther Mitjans, directora de l´AgènciaCatalana de Protecció de Dades, lavanguardia