´Escuela. 2, Ątachaaan!´, Susana Quadrado

El ilusionismo es el arte de producir fenómenos que parecen contradecir los hechos reales. Lo aceptamos precisamente porque es una expresión artística, aunque sabemos que es mentira. Vista la gran habilidad de algunos de nuestros políticos en sacar conejos de la chistera, tendemos a pensar que quizás convendría otra crisis de gobierno para crear un nuevo ministerio, el de Magia. Porque magia es lo que Zapatero tendrá que hacer para que haya 420.000 ordenadores portátiles en las aulas de quinto de primaria de toda España durante el próximo curso. La digitalización de la enseñanza, lo que ha venido a llamarse Escuela. 2, es un reto pedagógico demasiado serio como para ventilarlo sin el necesario debate sobre los objetivos, el proceso de adaptación de los alumnos y los docentes al nuevo tipo de enseñanza, o los contenidos curriculares.

El golpe efectista de Zapatero -electoralmente hablando, la educación vende- no tiene garantizado lo más importante cuando un proyecto echa a andar: la financiación. El Gobierno pretende que el 50% de la inversión lo asuman las autonomías en un momento de ahogo presupuestario y cuando en algunas ni siquiera se cubren las bajas de profesores. Las dudas financieras atenazan proyectos educativos importantes como es el paso del CAP al máster de secundaria, por no hablar de los interrogantes que suscita el tránsito al plan de Bolonia por parte de las universidades. En una clase con 30 niños, sólo instalar la tecnología para la conexión a internet podría costar entre 1.500 y 2.000 euros por aula, a lo que habría que sumar el coste de la compra del portátil, su mantenimiento y las licencias de software. ¡Tachaaan!

El truco de magia roza el virtuosismo cuando se asegura que cuando los escolares se lleven el portátil a casa (sí, a casa) traerán con ellos la "alfabetización a los hogares" y una consiguiente "implicación de las familias" en la educación de sus hijos. ¡Tachaaan! La digitalización de la escuela seguro que, sin precipitaciones, es un proyecto deseable, pero hay mucho que hacer aún, además de empezar a formar a los docentes en el nuevo modelo de enseñanza. ¿Ha hecho el Gobierno un estudio sobre qué diferencias hay entre el aprendizaje en soporte papel o en soporte digital? ¿Cambia la capacidad de concentración del alumno? ¿Es mejor empezar por primaria o por secundaria? ¿Qué porcentaje de los contenidos curriculares debería ser digital? ¿Cómo unificar esos contenidos en una escuela abierta a internet?

La educación en España no está para ilusionismo. Espero que nadie crea que el solo uso del ordenador resolverá los déficits educativos del país. Un profesor me lo resumía así: "¡Que haya ordenadores para todos está muy bien! Pero lo primero es lo primero: que los chavales se expresen y escriban bien".

21-V-09, Susana Quadrado, lavanguardia