vergonzante pasteleo con la elección del Presidente de la CE (nos queda el voto en blanco...)

Los socialistas europeos intentaron ayer romper la sensación de fatalismo que cunde en Bruselas sobre la reelección de José Manuel Durão Barroso como presidente de la Comisión Europea y recordaron que este nombramiento debe reflejar el resultado que salga de las urnas el próximo 7 de junio.

Es, de hecho, la primera decisión de calado que la nueva Eurocámara adoptará en julio. Pero los gobiernos europeos parecen empeñados en restarle cualquier amago de suspense y tienen previsto abordar el relevo del político portugués en el próximo Consejo Europeo de junio, sin esperar a que se formen los grupos políticos del nuevo Parlamento.

A juzgar por los apoyos que, uno a uno, le han brindado todos los líderes con los que se ha reunido en las últimas semanas -y son muchos-, parece en efecto inevitable que Barroso se suceda a sí mismo como presidente de la Comisión Europea y logre emular al admirado Jacques Delors. Aunque por razones distintas, es el único hasta ahora que ha repetido mandato.

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"No está hecho", advirtió ayer Poul Nyrup Rasmussen, líder del grupo socialista en el Parlamento Europeo, que atribuye a las innegables dotes de comunicación de Barroso la sensación existente de que su reelección es ineludible. Barroso "lleva meses, si no años, haciendo lobby en las capitales para que el Consejo lo nombre antes de que se sepa qué mayoría hay en el Parlamento", subraya el ex primer ministro danés.

Las querellas internas han impedido que tanto socialistas como liberales lancen sus propias candidaturas para el cargo, algo de lo que muchos diputados se lamentan y contra lo que algunos se han rebelado, como los socialistas catalanes, que apuestan por Felipe González para el cargo. Abiertamente molesto con la actitud de líderes de la izquierda como Rodríguez Zapatero o Gordon Brown de apoyar al político portugués, miembro del PP Europeo, Rasmussen confía en que los electores se inclinen por los partidos de centroizquierda y la candidatura de Barroso resulte demasiado comprometida.

¿Un brindis al sol, a la vista de los sondeos y del desinterés de los gobiernos de izquierda por promover un candidato propio? Puede ser. Pero Barroso, recuerdan, ya subestimó la voluntad del Parlamento cuando se resistió a retirar a Rocco Buttiglione de su equipo de comisarios a pesar del rechazo que concitaron sus declaraciones homófobas y machistas. Cuando finalmente se convenció de que podía perder la votación, Barroso pidió más tiempo a la Eurocámara, rehízo su equipo y finalmente logró su respaldo.

Último superviviente político de la foto de las Azores, Barroso podría salir airoso también de las críticas de París y Alemania a su gestión de la crisis económica. Recientemente se le ha reprochado su falta de reflejos a la hora de aprobar los planes de rescate a bancos, las ayudas al automóvil o su campaña a favor de la desregulación en el sector financiero, un enfoque del que a raíz de la crisis ha tenido que renegar.

Diplomáticos, políticos y funcionarios, en privado, critican de Barroso su falta de iniciativa y docilidad ante las capitales como brazo ejecutivo de la UE. Incluso para el Financial Times,diario de referencia del establishment europeo, la perspectiva de su reelección es "deprimente".

La mayoría, no obstante, atribuye la falta de ambición de su Comisión al mal clima creado por el no francés y holandés a la Constitución europea y, sobre todo, a la inexistencia de un eje franco-alemán fuerte, como el que formaban Mitterrand y Kohl en apoyo de Delors. "Me temo que es el único tipo de presidente que quizás veamos en los próximos años", opina John Wiles, consultor de G-Plus.

27-V-09, B. Navarro, lavanguardia