los musulmanes alemanes siguen viviendo en guetos

La Conferencia Islámica Alemana concluyó ayer en Berlín su cuarta sesión plenaria. Se trata de un foro de diálogo entre el Estado y representantes de las diferentes comunidades y asociaciones islámicas, con quince representantes de cada parte, creado hace tres años por el ministro del Interior, Wolfgang Schäuble, con el objetivo de "mejorar la integración" de los cuatro millones de musulmanes que hay en Alemania, un 5% de su población.

La canciller Angela Merkel, que en cierta ocasión dijo que en Alemania los minaretes de las mezquitas no podían ser más altos que los campanarios de las iglesias, reconoció que en el país se ha hecho muy poco en materia de diálogo con las comunidades islámicas. "No todos los problemas se han solucionado, pero musulmanes y alemanes se han acercado emocionalmente mucho más, y esa es la precondición para una integración exitosa", dice ahora el ministro Schäuble, glosando los tres años de iniciativa.

El grueso de musulmanes que viven en Alemania son turcos, frecuentemente campesinos de Anatolia, siendo el resto musulmanes de los Balcanes, de Oriente Medio y Áfricadel Norte. El 98% de ellos están asentados en Alemania Occidental y en Berlín, con sólo un 2% en el territorio de la antigua RDA, que ofrece muy pocas oportunidades de trabajo.

"Los musulmanes se sienten más arropados, mientras que la parte no musulmana de la sociedad comprende mejor que el islam se ha convertido en parte de nuestro país, y que la variedad no es amenaza sino enriquecimiento", dice Schäuble.

Sin desmerecer progresos, la realidad sugiere un gran trabajo por delante. Alemania, explican los sociólogos, tiene grandes dificultades culturales para la aceptación y la convivencia con la diferencia, con lo que a veces se define como éxito una situación que no es más que una correcta segregación.La mitad del colectivo musulmán turco, de unos tres millones, vive desde hace más de veinte años en el país, pero tiende a vivir en comunidades cerradas sobre sí mismas, en parte en reacción a una sociedad poco flexible y que no simpatiza con la diferencia. A diferencia de Francia o el Reino Unido, en los medios de comunicación alemanes no se ven rostros no alemanes y el porcentaje de matrimonios mixtos es insignificante (4%).

La tendencia del sistema escolar alemán a separar a los alumnos en estrictas categorías, reflejo de la misma cultura, tampoco ayuda a la integración. La cultura de la separación no sólo se aplica a musulmanes o extranjeros, sino a diferentes en general. Sólo un 15% de los minusválidos alemanes en edad escolar vaa escuelas normales. El 85% va a escuelas en las que conviven exclusivamente entre ellos, en contradicción con la convención de la ONU. La tendencia y mentalidad alemana es la de encerrarlos en escuelas especiales,y la proporción alemana es la inversa a la dominante en la UE. El fenómeno concierne no sólo a afectados por el síndrome de Down o autistas, sino también a niños hiperactivos, agresivos, o simplemente a pobres, difíciles, e hijos de emigrantes, cuya única diferencia es que su nivel de alemán es peor.

La mitad de los hijos de emigrantes van a estas escuelas especiales,lo que para algunos es una política que estimula la segregación y la discriminación. Sólo un 14% de los hijos de emigrantes turcos en Alemania cursan la enseñanza media de primera categoría (Abitur), la mitad que la población alemana.

26-VI-09, Rafael Poch, lavanguardia