entrevista a John Swinney, líder SNP, III-04

entrevista John Swinney, líder Partido Nacionalista Escocés

“Cualquier primer ministro británico aceptaría la independencia de Escocia”

Rafael Ramos, LV, 9-III-2004.

John Swinney, de 39 años, es desde los quince miembro del Partido Nacionalista Escocés (SNP), y su líder desde septiembre del 2000, cuando reemplazó al carismático Alex Salmond.

–¿A qué se debió el retroceso del SNP en las elecciones del año pasado, en que perdieron nueve escaños?

–La estrategia y el mensaje fueron correctos: respaldamos una autonomía que permitiera una administración más eficaz sin perder de vista el objetivo último de la independencia. Somos el partido escocés más comprometido con el autogobierno, que por desgracia en los últimos comicios fue identificado con el escándalo de la construcción del nuevo Parlamento en Holyrood, que iba a costar 40 millones de libras y ya va por 400. El otro factor fue la sensación de que el traspaso de competencias no ha respondido a las expectativas de la gente. En 1999 había optimismo y entusiasmo, pero el año pasado el clima era de desencanto y frustración.

–¿Qué ajustes está haciendo el SNP para recuperar el terreno?

–Hemos aprendido que debemos presentar una alternativa contundente y bien definida a la actual administración, y mejorar nuestra organización para soportar las enormes presiones de que somos objeto. También es importante crear un clima político más ambicioso que el de la última vez.

–¿A qué se debe el desencanto con la autonomía que se percibe en Escocia?

–Cuando la gente votó en el referéndum de 1997 creía que estaba votando por la independencia de Escocia y por la constitución de un Parlamento propio con capacidad para cambiar la vida de los escoceses, y no era cierto. Lo que tenemos es una forma limitada de autonomía que nos permite administrar nuestros asuntos de una manera más democrática, pero nada más, y los votantes se sienten estafados.

–¿Está de acuerdo con quienes piden a Blair que conceda la independencia financiera a Escocia?

–La autonomía financiera sería un paso adelante importantísimo y que apoyo plenamente, así como también hacen sectores importantes del Labour, los conservadores y los liberaldemócratas. Serviría para construir una plataforma mucho más positiva para que prosperase la economía y las empresas escocesas tuvieran éxito.

–¿Qué apoyo tiene actualmente la causa independentista

–El apoyo electoral al SNP en los últimos años gira en torno al 20-25%; en cambio, si los encuestadores preguntan si se votaría sí o no en un referéndum sobre la independencia, el resultado es del 50% a favor y del 50% en contra. Nuestro desafío es motivar cuanto sea posible a esa gran base potencial cuando llegue la hora de pronunciarse.

–¿Cuál es la mejor táctica políti-ca para alcanzar la independencia?

–Hay un importante debate en el movimiento nacionalista sobre si conviene más un avance gradual o una actitud más fundamentalista, que yo encuentro exagerada e inexplicable. La autonomía financiera no será el final del camino, sino una Escocia independiente, que tenga su propia voz en el concierto internacional, el control absoluto de la economía y la capacidad de tomar decisiones sobre todos los aspectos de la vida de los escoceses. Si Eslovaquia y Polonia pueden ser miembros de la UE, Escocia también. Y si Irlanda se ha convertido en los últimos treinta años en una de las naciones europeas más prósperas, Escocia debe aprender cuanto antes esa lección.

–¿Aceptaría una posición como la de Esquerra Republicana, como socio minoritario de un gobierno?

–En principio estaríamos dispuestos a compartir el poder con otro partido, con un par de condiciones sine qua non: nunca podríamos suscribir un pacto con los conservadores, responsables de los mayores daños a Escocia a lo largo de la historia, y con quienes no quiero saber nada, e insistiríamos en la convocatoria de un referéndum sobre la independencia en el plazo de una legislatura, lo cual tal vez sería inaceptable para los demás. que el SNP fuera socio minoritario de una administración nos permitiría intentar forjar mayorías parlamentarias para algunas de nuestras políticas.

–¿Sería concebible que el Gobierno británico criminalizase la convocatoria del referéndum y amenazara con encarcelar a quien lo convocara?

–Sería impensable. Cualquier primer ministro británico aceptaría la independencia de Escocia. Todos los primeros ministros británicos han expresado públicamente su respeto a la voluntad de los escoceses.

–¿Es la inmigración un problema?

–Escocia sufre el mayor descenso de población de toda Europa Occidental, y el SNP apoya la integración de inmigrantes que contribuyan a la economía y a la sociedad y el regreso de escoceses que se encuentran fuera. No existen tensiones étnicas, pero es fundamental una economía dinámica que haga que los extranjeros se queden aquí.

–¿Es económicamente viable una Escocia independiente?

–Sí, una vez realizados los ajustes necesarios. Lo primero sería reducir los impuestos a las empresas para fomentar la inversión y los negocios, y establecer incentivos fiscales para la investigación.

–¿Qué le parece el concepto de la Europa de las regiones

–Que es contrario a la esencia del independentismo. No queremos ser una región de segunda clase, sino sentarnos en la mesa de los grandes.

–¿Cuál es su opinión de Tony Blair?

–Ha perdido una oportunidad extraordinaria de recuperar la confianza de la gente en los gobernantes. Su credibilidad ha desaparecido llevando al país a una guerra que ha perjudicado a la seguridad de Gran Bretaña y ha contribuido a crear un clima internacional con el que no me quiero identificar en absoluto. Estoy orgulloso de pertenecer a un país que considero civilizado, y que tiene la obligación de tener un papel responsable y positivo en la comunidad internacional dentro de un clima de respeto a la ley.

–¿Es la independencia un sueño a muy largo plazo?

–No es una cuestión de siglos, sino de años. Nuestra generación verá una Escocia independiente.