el Reino Unido (se) propone devolver más autonomía a Escocia

Al cumplirse diez años del autogobierno escocés, una comisión apoyada por Downing Street y los principales partidos ingleses ha recomendado un aumento sustancial de los poderes autonómicos del Parlamento de Holyrood, y que Escocia recaude y administre la mitad de los impuestos para que sea directamente responsable ante los ciudadanos del estado de la nación.

La llamada comisión Calman ha elaborado una lista de 24 competencias adicionales para el Gobierno autonómico escocés, como la imposición del límite de velocidad en carreteras, sanciones por conducir bajo los efectos de alcohol y drogas, impuestos en billetes de avión y compra de propiedades, organización de elecciones y protección de la naturaleza. De aplicarse, el legislativo y ejecutivo de Holyrood controlarán un tercio del presupuesto de Escocia.

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A cambio, la comisión propone una reducción en el subsidio anual de 32.000 millones de libras (37.000 millones de euros) que el país recibe del Reino Unido. Escoceses e ingleses discrepan sobre si se trata de una subvención,o sólo de una compensación parcial por el petróleo del mar del Norte, que los independentistas consideran que pertenece a Escocia pero va a las arcas del Tesoro británico.

La administración y recaudación de la mitad de impuestos sobre la renta estaría condicionada a que no se altere el equilibrio entre tipos impositivos. Escocia, más socialista que Inglaterra, no podría crear una banda más alta que la del 50% aplicable en el conjunto del país a ingresos de más de 175.000 euros.

La comisión Calman fue creada por los gobiernos británico y escocés para evaluar el impacto de una década de autonomía, y tiene el apoyo del Labour, conservadores y liberaldemócratas, pero no del Partido Nacionalista Escocés (SNP, que gobierna Escocia en frágil minoría), que cree que debería considerarse también la independencia.

A pesar de que la crisis financiera ha desmantelado muchos de los argumentos sobre la viabilidad de una Escocia independiente, el SNP fue el gran triunfador de las recientes elecciones europeas y dobló los votos del Labour, tradicionalmente el partido más fuerte. La popularidad del primer ministro Alex Salmond ha aumentado, y en caso de celebrarse elecciones autonómicas ampliaría su mayoría de uno a diez o doce escaños.

"Los bancos escoceses han sido nacionalizados o seminacionalizados, el petróleo del mar del Norte disminuye a marchas forzadas y el arco de la prosperidad que inspiraba la causa independentista ha sido pulverizado, con Islandia en bancarrota e Irlanda al borde de la quiebra - señala el analista Magnus Patterson-.Pese a todo, el SNP es más popular que nunca, por dos razones. Primero, porque el objetivo prioritario de los escoceses es castigar al Labour. Y segundo, porque Salmond ha conseguido que se culpe de la crisis a Londres, no a Edimburgo. Medidas populistas como la supresión de los peajes en puentes y matrículas universitarias le han proporcionado un gran rédito".

Bastión tradicional laborista, Escocia es clave en cualquier ecuación para gobernar en Gran Bretaña. Una proyección de los resultados de las europeas a las próximas elecciones generales certificaría un desastre sin precedentes para Gordon Brown y entregaría en bandeja el poder a los conservadores.

17-VI-09, R. Ramos, lavanguardia