´Mimados niños del fútbol´, Pilar Rahola

El fútbol parece un mundo aparte, como si fuera una colonia extraterrestre que mimetiza las maneras de hacer humanas, pero en realidad es alienígena. Viven entre nosotros, nos regalan tardes de placer y, en las sufridas mañanas del trabajo, protagonizan las tertulias más encendidas. Pero si Paul Éluard aseguraba que hay muchos mundos, y todos están en este, algunos de estos mundos no son de este mundo. Debe de ser por ello que los comportamientos que emanan del ámbito futbolístico tienen algo de paranormales, y que lo que resulta "normal" en el fútbol debe de ser normal en Marte. Por ejemplo, lo último. Finalmente hemos tenido una pequeña alegría en los tristes presupuestos de este año: el Gobierno acepta modificar la discriminatoria e insultante ley Beckham, que permitía a los "profesionales no residentes con menos de cinco años de trabajo en España" tributar el 24% y no el 43%, como correspondería a ingresos de muchas cifras. Aunque la ley nació, según nos venden, para "atraer el talento empresarial, científico" y bla, bla, bla, lo cierto es que era una puerta de atrás para que los grandes fichajes del fútbol tuvieran dos cosas claras: que en España, Hacienda no somos todos, y que, por mucho que nos arrastremos por un árido desierto económico, cuando se trata de fútbol, permitimos derroches pornográficos. Tenía que ser aquí, en la España que se hunde a golpe de parados, cierres de empresas y desespero general, donde hiciéramos el fichaje más caro de la historia, para mayor gloria de un presidente prepotente, y también es aquí donde las mismas gentes que no llegan a pagar la hipoteca consideran normal que todo esto ocurra si se trata de fútbol. Hace tiempo que este mundo es la burbuja más pornográfica de las muchas burbujas que habitan en nuestra atribulada economía.

Pero como los marcianos tienden a serlo con propiedad, la Liga de Fútbol Profesional se ha indignado con la propuesta y ya ha amenazado con "parar el fútbol" si los extranjeros pagan más impuestos. Dicen que es un momento de crisis, que esta medida supondría un coste adicional de 100 millones de euros para los clubs -dando por entendido que pagarían ellos el aumento de impuestos de sus niños mimados-, y que es inasumible. Es decir, en el momento más duro de las arcas del Estado, con la cifra del 20% de parados y con la economía en estado crítico, estos tipos consideran normal que los fichajes multimillonarios paguen la mitad de impuestos que el resto de los mortales de su nivel económico. Pobres Ronaldos, si no fuera por el paraíso español igual estarían arruinados. Es, como he dicho, pornográfico. Pero, sobre todo, es indecente. ¿Alguien se lo dirá a estos de la Liga? ¿O haremos como siempre, pedir perdón, hacer una genuflexión y retirar tamaña osadía? Porque, claro, si no tenemos pan, y nos amenaza el fútbol, nos quedamos sin circo.

5-XI-09, Pilar Rahola, lavanguardia