´Francamente, esto es cachondeo´, Quim Monzó

Me parece mal que el Gobierno dé seis meses más de plazo para que los dueños de móviles prepago se identifiquen. Me parece mal porque el hecho de que muchos no hayan dado aún sus datos no tiene por qué hacer que el Gobierno modifique lo decidido. Los que tienen ese tipo de móviles han tenido dos años para darlos -¡dos años!- y si en dos años no lo han hecho es que o bien son vagos o bien son inútiles. A ver si, por el hecho de que mucha gente incumpla una norma, van a modificarla. Si en los tramos de autopista en los que hay que ir a 80 por hora, de repente somos muchísimos los que vamos a 100, ¿cambiarán la norma porque seamos una multitud? Pues no. La norma nos la aplicarán igualmente, aunque a la mayoría nos parezca una estafa que nos cobren precio de autopista sin poder iramás de 80 durante muchos tramos del recorrido.

Para la ciudadanía, esa moratoria es un ejemplo nefasto. Demuestra que no es necesario cumplir, ni ser riguroso. ¿Para qué, si, total, lo que ahora dicen luego no lo cumplirán? Si hasta Rubalcaba se muestra comprensivo con los abúlicos... Salió a explicar la decisión y la justificó diciendo que lo que pasa es que aquí "existe la mala costumbre de dejarlo todo para el último momento". Pues no estoy de acuerdo, Rubalcaba. Será usted quien tiene la costumbre de dejarlo todo para el último momento. Usted y los millones de desidiosos que, teniendo dos años para identificar su móvil, aún no lo han hecho. Conozco a un par de personas que tienen móvil prepago y ambas dieron sus datos hace un montón de meses, de modo que estos días no han tenido ningún problema. Porque -por mucho que le sorprenda- esas personas no lo dejaron "todo para el último momento". El viernes pasado me di un garbeo por la tienda Vodafone de la carretera de Collblanc (esquina Layret). Estaba atiborrada de individuos que habían decidido esperar a dar sus datos ¡justo el último día que podían hacerlo! Algunos maldecían, hartos de esperar y malhumorados. Una señora con obesidad mórbida blandía su pasaporte cual espada y amenazaba que, si no la atendían en seguida, se pasaría a MoviStar.

Me enternecen los que dicen que hasta la semana pasada no se enteraron del asunto. ¿Y la semana pasada, por arte de magia, sí se enteraron? Es sorprendente, porque desde noviembre del 2007 es noticia pública y notoria. Y, por si no fuese suficiente, en marzo el Ministerio del Interior lanzó una campaña dirigida a los dueños de móviles prepago, informándoles de que tenían que identificarse ya. Con toda sinceridad, menos pasarse el día siguiendo culebrones y menos extasiarse ante las andanzas de Belén Esteban. Y más interesarse por las noticias de la prensa, la tele y la radio: más preocuparse -ni que sea un poquito- por lo que pasa en el mundo, incluido este país.

11-XI-09, Quim Monzó, lavanguardia