entrevista a Idith Zertal, filósofa israelí que publica ´La nación y la muerte´

Idith Zertal, filósofa israelí que publica ´La nación y la muerte´, sobre el victimismo de los judíos: tengo 66 años: albergo una niña en mi interior que a veces me lo hace pasar muy mal. Nací en el kibutz de Ein Shemer: salí de él sin un céntimo pero rica en educación e idiomas. La capacidad de pensar y repensar nos hace humanos, y el valor de decir lo que pensamos, libres.

Los judíos crearon su Estado con el fin de huir de Auschwitz  y eso explica su tesón para resistir y luchar..."

...

... "Pero al mismo tiempo esperan que Auschwitz les otorgue inmunidad contra las acusaciones de la comunidad internacional cuando se trata de su política hacia los palestinos... Auschwitz es también la razón última de la opción nuclear israelí...".

Cita usted el prólogo de Shlomo Ben Ami para mi libro. Shlomo Ben Ami hoy vive lejos de Israel. Ahora pregúntese por qué...

¿. ..?

Me temo que su visión del mundo era demasiado compleja y sofisticada para la política israelí: Ben Ami ha sido el político más creativo e inteligente que hemos tenido.

¿No ve a su país para sutilezas?

La izquierda que tanto influyó en la génesis del Estado judío hoy es residual. La nueva inmigración proviene de regímenes totalitarios ex comunistas y echa pestes de cuanto no huela a derecha pura y dura.

¿Y la sociedad civil israelí?

Lo único vigoroso en Israel es el poderoso aparato militar y de seguridad hasta el punto de que se considera a sí mismo "el Estado", y fíjese en nuestros dirigentes: casi siempre han sido generales o ex generales y el resto son meros apéndices de ese aparato que nos protege de que "Auschwitz vuelva a suceder". En cuanto a la sociedad civil, hoy es irrelevante, si no inexistente.

Tuvo grandes intelectuales.

Grandes hoy son las ancianas israelíes de 70 y80 años que van cada día a los controles de carreteras a velar con su presencia y su testimonio por los derechos humanos de los palestinos. Es una organización abnegada y muy israelí: Roadblocks Wachters (vigilantes de los controles de carretera).

Eso también es patriotismo.

Pues las llaman traidoras. Como a las mujeres también israelíes que se oponen al muro en los territorios ocupados: eso también es valor y nadie las conoce. Sería muy triste que al final Israel sólo fuera su ejército.

¿Cómo han llegado hasta este punto?

Aunque el Estado judío ya existía en la práctica antes de que se descubriera el genocidio nazi, el holocausto lo marcó en sus orígenes y determinó su historia...

Con razón.

¡Habían eliminado a un tercio de todos los judíos de la Tierra! Así que, en consecuencia, Israel se organizó a sí mismo como comunidad víctima y guardiana de esa memoria, que, además, le sirvió de conciencia homogeneizadora para sus hijos.

¿En qué sentido?

Nos educaron para hacernos conscientes de que todo el planeta estaba esperando la mínima oportunidad para aplastarnos.

Nada une más que una buena amenaza.

 
Mi mentora Hannah Arendt demostró con brillantez que las comunidades que se ven a sí mismas como víctimas y amenazadas se cierran y al mismo tiempo cierran filas.

¿En qué sentido?

Al cerrarse y apretarse como respuesta defensiva, las comunidades eliminan el espacio de libertad de cada miembro, al que se priva de opinión so pena de traición. Y, así, ante la amenaza exterior - real o imaginaria-sólo cabe la subordinación sin matices.

¿Cuáles son los inconvenientes?

Para poder seguir unidos nos convertimos en rehenes de ese pasado, de nuestra condición de víctimas y de la necesidad de considerar al resto del planeta una amenaza.

Por ejemplo...

El modo en que afrontamos el conflicto con Irán como si fuera capaz de provocar otro genocidio. O la manera en que Netanyahu faltó a la memoria de las víctimas del genocidio nazi al comparar a Arafat con Hitler.

Comparación poco afortunada.

¡Una barbaridad!, pero igual de banalizadora de la shoah que la de Shimon Peres en la segunda intifada al decirle a Arafat que debían evitar "un holocausto palestino".

Saramago también hizo el ridículo al equiparar Yenín con Auschwitz.

Convirtieron la shoah en calderilla para zanjar sus rifirrafes políticos. Yo creo que ha llegado el momento de avanzar y dejar - por respeto también a lamemoria-de ser esclavos del holocausto. Israel se ha construido a sí mismo como una comunidad víctima y no progresará si no empieza a asumirse como sujeto libre de su propia historia.

¿Acaso las amenazas no siguen ahí?

Irán es una amenaza, de acuerdo, pero ¿necesitamos seguir creyendo para permanecer unidos que cualquier rival "trama un nuevo genocidio"? ¿Tenemos que seguir recordando a Auschwitz a cada paso?

¿Qué propone?

Repensarnos. No podemos seguir viendo el mundo sólo a través de Auschwitz. Debemos avanzar como país y como pueblo hasta que la memoria del holocausto sirva para abrir vías hacia el futuro que nos unan a los demás pueblos y no para hacernos esclavos de nuestro pasado.

"La lección de la víctima de la xenofobia no es que ahora le está permitido a ella también ejercer la xenofobia".

Estoy convencida, de nuevo con Ben Ami, de que podríamos superar ese victimismo obsesivo y dejar de desconfiar por sistema del resto de la humanidad y llegar por igual a ser un pueblo respetado. Aunque temo que el Israel de hoy no me da muchos motivos para ser optimista.

Veo a la animosa Zertal desmayada por los malos vientos de un Israel cada día más devoto de la fuerza y menos de escuchar objeciones de nadie. Y la conversación deviene responso por la que fue vigorosa y cosmopolita intelectualidad judía que forjó Israel "ora con la pluma, ora con la espada". Esta hija del kibutz teme un futuro de demagogos y mercachifles de armas. Sólo revive al citar el lúcido y valiente prólogo de Ben Ami y al evocar a su mentora Hannah Arendt: "Pensar es un diálogo constante entre ti y tú mismo que debe ser recomenzado cada día como si fuera nuevo. Porque ese ejercicio de pensar y repensar es el único que hará a nuestro planeta humanamente habitable".

4-III-10, Lluía Amiguet, lavanguardia

 

Conferència al CCCB
Dimarts, 16 de febrer de 2010, a les 19.30 h
www.cccb.org

 

 

La societat israeliana s’ha definit constantment en relació amb la Xoà i les seves víctimes, a través d’un doble moviment d’expiació de la culpa atribuïda a aquestes víctimes i la redempció de la seva mort. Idith Zertal analitza amb lucidesa aquesta complexa i ambigua relació, que constitueix el punt de partida de la seva reflexió sobre la centralitat de la mort en la construcció de les identitats nacionals.


Idith Zertal, professora d’història i assagista israeliana, dóna classes a l’Institut d’Estudis Jueus de la Universitat de Basilea (Suïssa).

Conferència amb motiu de la presentació del llibre La nación y la muerte. La Shoá en el discurso y la política de Israel (Gredos, 2010).