´EL Tabú´, Enric Juliana

El Estatut de Catalunya quedó visto para sentencia en la Feria de Sevilla, pero las cosas se han complicado en Despeñaperros, el desfiladero que une Andalucía con la meseta castellana. Emboscada en Sierra Morena. Los tres magistrados del ala más conservadora del Tribunal Constitucional (Vicente Conde, Jorge Rodríguez-Zapata y Javier Delgado), todos ellos nombrados a propuesta de José María Aznar, no han querido que el preciado título de salvador de España recaiga en otra tripleta, en el trío que hace veinticuatro días se dejó fotografiar en un burladero de la plaza de toros de la Maestranza.

El trío de la Maestranza ha fracasado. Los tres magistrados de distinta orientación ideológica (Guillermo Jiménez, Manuel Aragón y Ramón Rodríguez Arribas) que se citaron en Sevilla para concertar posiciones - exhibiéndose una tarde dominguera en la mejor plaza de toros de España-no han conseguido rematar la faena. Una faena que hoy puede calificarse de alucinante.

El Tribunal Constitucional no levanta cabeza. La ponencia encargada a Guillermo Jiménez, magistrado sevillano que encarna la transversalidad del socialismo y el conservadurismo andaluz en doctrina autonómica, ni siquiera llegó a ser votada ayer en la sesión plenaria del Tribunal Constitucional. No se repitió el 6 a 4 de hace unas semanas. La mayoría que dijo no a la anterior ponencia (texto que gustaba al Gobierno y que anulaba aspectos sensibles del Estatut, perforando la doctrina ya consolidada sobre la política lingüística en Catalunya) no logró reagruparse para decir sí al texto pactado en Sevilla, de carácter aún más restrictivo. El ala más conservadora del TC no acepta a Manuel Aragón como líder intelectual de la sentencia. Nombrado a propuesta de José Luis Rodríguez Zapatero, Aragón es un gran entusiasta de la figura de Manuel Azaña; un atento observador del Azaña que en 1936-39 llega a la conclusión de que Lluís Companys es un irresponsable y que la rápida concesión de la autonomía a Catalunya puede haber sido uno de los grandes fallos de la República agonizante.

Varada la ponencia sevillana, corresponde ahora a la presidenta del Alto Tribunal, María Emilia Casas, hallar una salida a una situación que deja la credibilidad del TC bajo mínimos: más de tres años de deliberación y seis ponencias quemadas. En busca de una salida de urgencia, Casas podría propiciar ahora una votación artículo por artículo, o por bloques. Hay prisa, El aplazamiento de la sentencia hasta después de las elecciones catalanas (octubre/ noviembre) sería la otra opción. Aliviaría la inquietante superposición de la crisis institucional a la grave situación económica que vive el país y a la no menos grave crisis de confianza de muchísimos ciudadanos en la política. La política boquea hoy en España.

Acuciado por el sentido trágico de la vida del Partido Socialista Obrero Español, José Luis Rodríguez Zapatero abrió ayer una espita para aliviar parte de la ira que han concitado las medidas de ajuste económico impuestas por el Directorio Europeo (ajuste cuyos decretos serán aprobados hoy por el Consejo de Ministros). Las encuestas son demoledoras y falta un año para unas elecciones municipales y autonómicas en las que el PSOE se lo jugará todo. Sin fijar fecha ni contenido, el presidente anunció ayer "más impuestos para los ricos", la frase talismán que el aparato socialista llevaba una semana reclamando.

Irritado por la transformación del PP en el Partido Proletario que sólo habla de las pensiones y se desmarca cuanto puede del plan de ajuste, Zapatero pronunció la frase talismán. Anunció la próxima visita de Robin Hood a la Moncloa, sin precisar día, hora y tamaño del zurrón, puesto que al equipo económico del Gobierno le preocupa que se complique (aún más) la colocación de la deuda pública española y teme la fuga de capitales al extranjero. Toda persona medianamente informada sabe que el modelo social europeo se sostiene gracias a los impuestos que pagan las clases medias. El "más impuestos para los ricos" es un rito para canalizar la ira social. Un rito al que Zapatero no se ha podido resistir.

Todo cimbrea. Todo parece desencuadernado. El mismo día en que fracasaba el trío de la Maestranza, Josep Antoni Duran Lleida, el político mejor valorado en los sondeos, sugería revisar las peonadas en la España meridional. Un tabú. El Tabú. Desde Andalucía y Extremadura no tardaron en exigirle inmediata rectificación. Mapas en tensión. Antes de informar sobre el recorte de las obras públicas, el ministro de Fomento, José Blanco, anunciaba que se mantiene la teórica apuesta por el corredor ferroviario mediterráneo (Andalucía-Murcia-Valencia-Catalunya-Francia).

20-V-10, Enric Juliana, lavanguardia