´Los huevos tienen personalidad...´, Quim Monzó

El lunes, El Economista avisó: "La Unión Europea propone prohibir la venta de huevos por docenas". Basaba la noticia en los datos de The Grocer,una web británica que informa al comercio minorista alimentario. Sabiendo que a los británicos les hace poca gracia que la burocracia europea se dedique a dictaminar sobre sus comestibles (hasta el margen de curvatura de una de sus salchichas tradicionales llegaron a estipular a finales de los ochenta), es lógico que esa noticia les parezca tan ridícula como a nosotros.

De entrada imaginas que, a partir del momento en el que la ley entre en vigor, uno irá al supermercado, cogerá los huevos que le interesen (¿en una bolsa de plástico?) y los pesará, igual que pesa los kiwis. Como nunca he sabido cuánto pesa un huevo, voy a la nevera y cojo uno: pesa 90 gramos. De modo que, cuando vaya a la huevería del pasaje Costa de Collblanc, en vez de pedir "Una docena de huevos morenos, por favor", pediré "Un kilo y 80 gramos de huevos morenos, por favor". Pero no es exactamente eso, a pesar de que el titular induzca a pensarlo. Si se lee atentamente el informe de The Grocer,queda claro que las hueveras persistirán; lo que no persistirá es el letrero exterior. Lo importante no será que indiquen que hay "una docena de huevos" sino "1,080 kg de huevos". Lo que desaparecerá es la rotulación a base de números: tantas o cuantas unidades. La UE quiere implantar un sistema basado en el peso. Así, los paquetes de doce barritas de pescado deberán consignar su peso, no el hecho de que sean doce.

Con lo del Estatut y el Mundial la noticia ha recibido menos comentarios de los previsibles, pero aun así he oído burlas en la radio, a partir de la idea de que los de la UE son burócratas y burros. En cambio, nadie se burla de una noticia de hace tres meses que explica que la mayoría de las balanzas de nuestros comercios no pesa correctamente. Era un breve de Europa Press: "El 69% de las básculas de los pequeños comercios no ofrece garantías de peso correcto al vulnerar la normativa de control metrológico..."; "según el estudio, el 47% de las balanzas revisadas no exhibe el sello que acredita haber pasado la inspección obligatoria cada dos años y el 6% muestra uno caducado..."; "la asociación atribuye el ´importante nivel de incumplimiento a la falta de inspecciones y sanciones´..."; "el 62% de las 853 básculas revisadas en el pequeño comercio no muestra la etiqueta de verificación y el 7% lo tiene caducado...". Si tenemos en cuenta que el sistema que laUE implantará está aún más basado en las balanzas que ahora y que las de nuestros comercios están en ese escandaloso estado de irregularidad, en este momento preciso los eurócratas deben estar partiéndose el culo pensando en nosotros. Y más si se han enterado del tono guasón que nuestras radios utilizan para comentar de forma despectiva su propuesta de ley.

1-VII-10, Quim Monzó, lavanguardia