´Pagar o no pagar´, Florencio Domínguez

La práctica totalidad de los gobiernos españoles ha tolerado el pago de rescates económicos a organizaciones terroristas para recuperar con vida a personas secuestradas, pese a saber que ese dinero aseguraba la continuidad del terrorismo.

El Estado, incapaz de garantizar la protección de las personas al cien por cien o de devolverles la libertad cuando eran secuestradas, ha permitido a las familias pagar rescate.

ETA ha ingresado por ese concepto, en conjunto, entre 39 y 42 millones de euros. La mayor parte de los secuestros de la banda se han resuelto accediendo a sus exigencias económicas. El gobierno de turno no ha impedido los pagos y la justicia ha considerado que en esos supuestos concurría el estado de necesidad, que se convertía en circunstancia eximente de posibles responsabilidades penales.

En las instituciones del Estado hay una disposición a aceptar las exigencias de los terroristas - o a permitir que se acepten-cuando lo que demandan los captores es dinero. Cuando se formulan demandas políticas, el margen para la negociación se reduce o desaparece, porque la cesión ofrece una imagen de debilidad de los gobiernos. En España hay algunos casos significativos, como el de Ortega Lara y el de Blanco. El gobierno de José María Aznar se negó a ceder ante ETA en los dos casos. En el primero, la Guardia Civil logró rescatar con vida al rehén, pero en el segundo el secuestrado fue asesinado. Los terroristas, además de plantear una condición de difícil aceptación - el traslado de los presos etarras al País Vasco-,establecieron un plazo de 48 horas.

A veces la acción policial devuelve la libertad al rehén, pero otras no hay posibilidad de salvarlo, bien porque no se conoce su paradero, bien porque las posibilidades de tener éxito son muy reducidas. La respuesta de los estados es muy variada, igual que los resultados obtenidos. Los israelíes lograron rescatar en 1976 en Enttebe a los pasajeros de un avión con una sola baja. Los alemanes hicieron lo propio en 1977 con otro avión en Mogadiscio. Los rusos, en cambio, cosecharon grandes fracasos en los asaltos a la escuela de Beslán, en el Cáucaso (331 muertos), o al teatro Dubrowka de Moscú (128 muertos). El gobierno de Berlín pagó en el 2003 casi cinco millones de euros por el rescate de catorce ciudadanos alemanes secuestrados en el desierto argelino. Cuando se le preguntó al entonces canciller alemán Schröder, señaló sobre esa cuestión que "el gobierno federal no responde a ese tipo de preguntas y tiene buenos motivos para ello".

25-VIII-10, Florencio Domínguez, lavanguardia