´Refuerzo del eje País Vasco-Madrid-Andalucía´, Enric Juliana

El pacto entre el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Nacionalista Vasco para los presupuestos generales del Estado del 2011 tiene un claro efecto estabilizador, a la vez que robustece el eje principal de la geopolítica española desde la restauración de la democracia en 1977: el eje País Vasco-Madrid-Andalucía.

El statu quo español sale reforzado del pacto que permitirá aJosé Luis Rodríguez Zapatero salir con vida del temido desfiladero otoñal. El ciclo electoral queda perfectamente definido - elecciones catalanas en noviembre, comicios locales y autonómicos en mayo del 2011, elecciones generales previsiblemente en marzo del 2012-.Y también ganan nitidez las estrategias de fondo: el Partido Popular buscará una victoria territorial apabullante en el 2011, que haga prácticamente inevitable un posterior triunfo de Mariano

Rajoy. Yel PSOE - con Zapatero o sin Zapatero de candidato-trabajará (y rezará) para que las elecciones generales coincidan con una ventana de esperanza en la crisis económica, por pequeña que sea, con la que movilizar al desalentado votante de centroizquierda con el temor al programa oculto de la derecha.

Entre tanto, el eje primordial español sale reforzado. Trazando una línea vertical, ese eje une tres grandes singularidades: el privilegio foral vasco; la capitalidad del Gran Madrid, poderosamente reforzada por las dinámicas inherentes a la globalización, la privatización de los antiguos monopolios del Estado y la política de infraestructuras; más la excepción meridional, sin carta jurídica, pero sólidamente instalada en los consensos morales de la sociedad española; las transferencias de renta a la España del sur, sin mecanismos de revisión, ni de verificación, no se tocan, ni se discuten.

El pacto PSOE-PNV acentúa la autonomía confederal del País Vasco, al ceder por primera vez el Estado la gestión de las bonificaciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social. Esta medida -evaluada en unos 180 millones de euros- permitirá al Gobierno vasco mayor agilidad competitiva en la captación de inversiones.

Un refuerzo para el clúster vasco, desde hace años bien orientado por la senda de la competitividad tecnológica.

La principal novedad fiscal del 2011 será la vuelta de tuerca a las nóminas de los profesionales con buen sueldo, es decir, una mayor presión sobre las élites urbanas que no escapan a los rayos X de Hacienda. Esos son los ricos que pagarán los pecados de la España que ha vivido por encima de sus posibilidades. En Catalunya pagarán más. Bajo la presión de la deuda de la Generalitat, del salto demográfico (más de un millón de inmigrantes) y de un sistema de financiación retocado pero inmediatamente neutralizado por la crisis, las rentas catalanas superiores a los 120.000 euros tributarán hasta el 51%. Catalunya, entre Holanda y Suecia. (Para los más críticos, una exacción propia del socialismo yugoslavo).

En el País Vasco confederal no habrá subida del IRPF. Las haciendas forales no están obligadas a aplicar el aumento fiscal incluido en el pacto presupuestario. He aquí el exitoso balance del nacionalismo vasco: más asimetría confederal (élites urbanas con menos impuestos y más libertad de incentivos); estabilidad del mando del PNV en las tres diputaciones forales, es decir, garantía de continuidad de un fuerte sottogoverno nacionalista; mayor respetabilidad del PNV como partido de oposición, y contención de Patxi López, que deberá obedecer. El PP clamaba ayer en Madrid contra una supuesta ruptura de la unidad de caja de la Seguridad Social, pero en Euskadi, Antonio Basagoiti no se alejará de la dinámica confederal. Con el concurso del PNV, el PSOE pudo aprobar ayer la denominada ley de Economía Sostenible.

Sin novedad presupuestaria en las transferencias al sur. Y en Catalunya, paréntesis electoral con efectos paralizantes. CiU no ha querido aparecer esta vez como el grupo que siempre salva a Zapatero,y los 25 diputados del PSC siguen con afonía. ¿Quién dijo que en España falta finura?

24-IX-10, Enric Juliana, lavanguardia