´Síndrome postacueducto... en crisis´, Alfredo Abián

Dios quiera que la Inmaculada Concepción impida que Angela Merkel nos observe tal día como hoy. Las ópticas prusianas son las mejores del mundo y con semejantes binoculares el gran pagador europeo podría comprobar cómo el pueblo hispano entra en una depresión posvacacional después de 120 horas ininterrumpidas de puente. Probablemente, en Berlín o en la muy católica Munich, exclamarían: "¡Die Jungfrau Maria!", que traducido al euskera vendría a ser algo así como "¡Aiba la Virgen!". La España en crisis ofrece estos fascinantes contrastes. Ni el mismísimo Mario Vargas Llosa hubiese imaginado tamaña ficción vacacional. Y es que agotamos un año muy creativo en este género, más allá de lo que digan los mercados y otros indicadores económicos de la realidad. El escritor Javier Marías contabilizó entre el 15 de marzo y el 15 de junio nada menos que 39 días inhábiles, contando fines de semanas, puentes de Semana Santa y otras fiestas de guardar. En aquel primer semestre el Gobierno aún parecía empeñado en sacar adelante la ley de libertad religiosa. Debatía si reconocer como festivo semanal el viernes para los musulmanes y el sábado para los judíos. Por fortuna, no se concretó si tamaña concesión del laicismo gubernativo se acumularía al calendario católico de libranzas y otros festivos singularmente locales. Mantenemos una burbuja ociosa -ríanse de la inmobiliaria- que nos acerca a los nuevos ricos de Qatar, pero sin petróleo. Sigamos así, con este delirante calendario laboral, y al final no nos salvará ni la Virgen de la Almudena -otro megapuente-.

8-XII-10, Alfredo Abián, lavanguardia