┤Obsesiˇn con los pinganillos┤, GermÓ Bel

Lo de la derecha nacionalista española con los pinganillos (¡carámbanos!; pedazos de hielo, según el diccionario de la RAE) es obsesivo y, como toda obsesión, precisa algún tipo de descodificación, y quizás de ayuda. Además, revela que los incentivos económicos funcionan justo al revés de cómo deberían en esa parte del paisaje político español, lo que no es bueno para la productividad de la economía. Veamos.

El ex presidente Aznar tuvo que sufrir mucho usando pinganillos - humanosomateriales-en todas sus actividades internacionales (fuera de América Latina), dadas sus habilidades lingüísticas, que sólo hemos podido apreciar tras su abandono de la presidencia. Estas cosas dejan huella indeleble; de ahí quizás la manía que le profesa al pequeño artefacto. Su sucesor en el PP también necesita pinganillo en sus actividades internacionales, por lo que tampoco se entiende su aversión al mismo. Lo normal sería que fuesen más comprensivos con su uso por parte de tanto senador monolingüe como hay. Al cabo, mecidos por esa ola de demagogia y populismo, bien podría decirse que su coste anual es muy inferior al infligido al presupuesto del Estado por el señor Aznar, dada su condición de ex presidente del Gobierno. Pero en un país normal se respeta y se protege a los ex presidentes… y también a las lenguas minoritarias que son propias de millones de ciudadanos.

El problema de fondo es la obsesión real del nacionalismo español: igualarnos por abajo. De ahí el culto al monolingüismo. Debe ser por aquello del "¡Viva la ignorancia!" que ocasionalmente atrona el paisaje español. No es este un incentivo adecuado para mejorar las capacidades lingüísticas de los españoles, y para mejorar sus capacidades productivas en un mundo cada vez más global.

En un país normal se incentiva la capacidad plurilingüe de sus ciudadanos; en cambio, para el nacionalismo español, cuanto más monolingües mejor.

Y claro, fruto de la ignorancia se dicen cosas como que el castellano es la lengua común de todos los españoles. El hecho de que todos conozcamos el castellano no implica que sea "lengua común". De la misma forma que aunque en Holanda el inglés sea de común conocimiento, los holandeses no forman parte de la comunidad lingüística del inglés. Ni yo tampoco, aunque no se me dé nada mal; como el castellano, lengua que me gusta mucho. De hecho, amí no me importaría que escolarizaran a mi hijo en castellano en Andalucía, de donde por cierto es su madre; a diferencia del señor Arenas Bocanegra, que trona su beligerancia ante cualquier intento de escolarizar a un niño andaluz en una lengua que no sea la suya. Muestra supina del "Viva la ignorancia"… Aunque quizás lo que quiere decir es que los españoles de lengua castellana son ciudadanos de primera, y el resto somos de segunda.

Los países normales hacen de su riqueza interna un factor de estímulo y de mejora. Pero el nacionalismo español no es normal, imbuido como está de supremacismo, que está en la base de su obsesión monolingüe. Nada bueno tampoco para la economía.

3-II-11, Germà Bel, lavanguardia