ŽEl dilema del cocodriloŽ, Josep Maria Ruiz Simon

Tanto Quintialiano como Luciano de Samosata recuerdan una antigua fábula egipcia. Cuenta esta fábula que un cocodrilo arrebató un niño a su madre a orillas del Nilo. Y que, ante las súplicas de la mujer, el reptil le prometió dárselo sano y salvo si acertaba lo que iba a hacer con él. "Si aciertas", le dijo, "te lo devolveré; si no, me lo zamparé". La mujer, que no tenía más remedio que aceptar el trato, respondió, espantada y sin disimular sus sospechas, que lo devoraría. Y, dando por hecho que había dado con la verdadera intención de la bestia parlante, le exigió que le devolviera a su hijo. La réplica del cocodrilo no se hizo esperar: "Imposible", le contestó. "Si te lo doy, no habrás dicho la verdad. No te lo puedo devolver sin que tu repuesta sea falsa, lo que sería contrario a nuestro acuerdo". Y así, el cocodrilo y la mujer se encontraron ante un dilema, frente a uno de esos argumentos que los antiguos calificaban de cornudos, porque se los abordase por un lado o por el otro, podían coger a quien estaba frente a ellos como los cuernos de un toro. Siglos más tarde, Lewis Carroll, el autor de Alicia en el país de las maravillas, un eminente matemático al que le gustaba coger estos toros por los cuernos, apuntó que, desde un punto de vista pragmático, sólo podía darse una salida a este dilema lógico. Era claro que si el cocodrilo devoraba al bebé, la madre acertaría y el cocodrilo faltaría a su palabra. No lo era menos que si el animal lo devolvía, la madre estaría equivocada y el cocodrilo faltaría igualmente a su compromiso. Por mucho que se lo propusiera, el infeliz reptil no tenía ninguna esperanza de actuar honorablemente cumpliendo con lo prometido. Ante esta situación, no había duda de que, no pudiendo seguir con sus mejores propósitos éticos, actuaría de acuerdo con su instinto y devoraría al bebé.

Estos días se habla en la prensa de otra paradoja cuya salida pragmática también podría representarse a orillas del Nilo. Se trata del que hace ya unos años la literatura especializada denomina "el dilema del islamista". Reza así: "Estados Unidos se presenta como una nación comprometida con la promoción de la democracia liberal en todo el mundo. Los países de Oriente Medio forman parte del mundo. Si Estados Unidos apoya a las dictaduras (aliadas) en el poder, incumple su compromiso porque la dictadura es lo contrario de la democracia liberal. Pero si deja de apoyarlas y favorece cambios de régimen democratizadores también incumple su compromiso, porque favorece la llegada al poder de los islamistas, que encarnan el principal enemigo de la democracia liberal". Los manuales de lógica emparentan el dilema del cocodrilo con la famosa paradoja del mentiroso. El dilema del islamista, que suele enunciarse con lágrimas cocodrilianas, desciende del dilema del comunista, que tan buenos servicios hizo al franquismo y a otras dictaduras durante la guerra fría.

8-II-11, Josep Maria Ruiz Simon, lavanguardia