´Las olas sobre el oro de los sembrados´, Quim Monzó

El tsunami de la semana pasada ha vuelto a poner sobre la mesa el problema que para muchas islas representan las aguas que las rodean. Muchas de las olas de este tsunami eran muchísimo más altas que los puntos más altos de muchos estados del Pacífico que, con tsunami o sin él, ven como cada año el mar que los rodea gana terreno y su territorio es cada vez más exiguo. Muchos habitantes de esos países se preguntan qué sucederá cuando por fin las aguas los engullan. ¿Los seguirán considerando estados? ¿Los borrarán de la lista? ¿Sus pasaportes serán papel mojado -no pun intended-y  ellos se convertirán en apátridas? Antes del verano pasado, la agencia Ap se preguntaba: "¿Qué sucederá si los 61.000 habitantes de las Marshall se ven obligados a abandonar sus atolones? ¿Serán aún una nación? ¿Mantendrán su asiento en la ONU? ¿Tendrán el control de sus bancos de pesca y de los minerales que hay bajo sus aguas? ¿Dónde vivirán, y cómo se ganarán la vida? ¿En qué exactamente se convertirán ellos y sus hijos?". En situación semejante están Kiribati y Tuvalu, también en el Pacífico, y las Maldivas, en el Índico. No recuerdo cuál de esos países celebró hace cosa de año y medio un consejo de gobierno bajo el agua, con todos los ministros con bombonas de oxígeno y gafas de submarinista, para llamar la atención del mundo. Vimos las fotos, dijimos "qué cachondos" y nos olvidamos.

Pero para ellos no hay tregua: los que tienen la casa cerca del agua acumulan rocas en la línea de costa en un intento inútil de evitar que el mar avance. Pero el mar avanza, con rocas o sin ellas. ¿Podrían ayudarlos los holandeses, tan duchos en diques? Si no me equivoco, tras el Katrina ayudaron a la reconstrucción del que protege la zona de Nueva Orleans, que queda bajo el nivel de las aguas. En las Maldivas, la capital -Malé- está sólo a un metro sobre el mar, y cada año que pasa las aguas acortan esa distancia. De modo que la han protegido con una barrera de 4 metros de altura. Si los pronósticos se cumplen, de esos países el primero en desaparecer bajo las aguas será Maldivas. Le seguirán Kirivati, Tuvalu y las Marshall. ¿Continuarían siendo estados? No veo por qué no. A la Orden de Malta, expulsada de su último territorio por Napoleón, se la considera Estado y, bajo la ley internacional, tiene estatuto de observador permanente en la ONU, que le reconoce "soberanía absoluta como miembro en pie de igualdad de la comunidad internacional". Si, sin tener territorio, a la Orden de Malta se la reconoce como Estado, no hay razón ninguna por la que, cuando queden bajo las aguas, a estos otros países no se les reconozca el mismo estatus. De modo que pudiera ser que de aquí a un siglo haya en el mundo grupos humanos que -sin tener territorio propio- por motivos históricoclimáticos vean reconocidos sus derechos y su nacionalidad. Los hay afortunados.

16-III-11, Quim Monzó, lavanguardia