entrevista a Alexánder Konoplyov, coordinador de los liquidadores de Chernobil

Alexánder Konoplyov no tiene poderes especiales. Pero supo lo del "accidente de Chernóbil" un día antes de que sucediera. "Hemos tenido un accidente. Si puedes, ayúdanos", decía el telegrama de unos amigos de Chernóbil que habían tenido un accidente... de tráfico. Cuando a los dos días este físico nuclear trató de ir hasta allí, el KGB lo retuvo. Sólo pudo viajar un mes después como especialista voluntario. De 1986 a 1994, Konoplyov (74 años) fue ayudante del director general de la zona y coordinó a los liquidadores de la central nuclear de Chernóbil.

¿Las primeras decisiones de tapar el reactor fueron correctas?

 
A toro pasado, todos saben qué había que hacer. Ahora nos sorprendemos porque los japoneses echaron agua del mar al reactor. ¿Acaso había elección?

¿Y en Chernóbil?

 
El monstruo estaba echando fuego por la boca y había que taparlo con lo que fuera. El hormigón funcionó. Lo que se demostró equivocado fue el que se arrojara plomo. Absorbe la radiación, pero se evapora a poco más de 200 grados centígrados, y eso aumentó la contaminación.

¿Los japoneses están mejor preparados?

 
Cuando un japonés visitaba una central soviética traía su propio dosímetro y si aparecía cualquier señal comenzaba a preocuparse. Tras Hiroshima y Nagasaki sabían a lo que se enfrentaban. En Fukushima las autoridades no han bajado la guardia, como hicieron las de la URSS. Al tercer o cuarto día, ya tenían una brigada de kamikazes preparada.

¿La energía nuclear es peligrosa?

Sin ella no vamos a ninguna parte. Hay que implementar los sistemas de seguridad, y eso es caro. Tanto la seguridad externa, contra amenazas como el terrorismo; como la seguridad interna, en el reactor, "contra los tontos", para que el propio sistema corrija los errores humanos.

27-III-11, lavanguardia