┤Bin Laden, final de Úpoca┤, Walter Laqueur

Bin Laden fundó Al Qaeda, pero durante muchos años no ejerció de líder operativo. Inspiró la acción terrorista, pero no estaba en condiciones de mandar. Estaba huido y su única conexión era a través mensajeros de confianza. EE. UU. localizó el lugar donde se ocultaba gracias a estos correos. No estaba en Irán, adonde había enviado a parte de su familia. Tampoco en una cueva en las áreas tribales de Pakistán, prácticamente inaccesibles, sino muy cerca de la capital pakistaní, en una casa con jardín probablemente construida para él.

Pero Bin Laden no podía abandonarla y no tenía teléfono ni ordenador: le habrían delatado. Tuvo mucha suerte al no caer prisionero (o muerto) en un puñado de ocasiones como la batalla de Tora Bora en el 2001, y hubo de poner buen cuidado en no correr riesgos durante los últimos años. Buena parte de los otros líderes de al Qaeda habían resultado muertos. EE. UU. había detectado el que había sido su escondrijo durante años, pero no estaban seguros. Habían detectado también una docena de lugares diferentes. Pero no fue hasta hace seis o siete meses cuando la búsqueda alcanzó la certeza. Y tras minuciosos preparativos, atacaron.

¿Qué importancia reviste su muerte? Por una vez hay una unanimidad entre los expertos. Desde un punto de vista simbólico, reviste una enorme importancia. Muestra que, en definitiva, todo aquel culpable de asesinatos a gran escala será apresado y eliminado. En el sentir de los estadounidenses constituía una gran frustración el que se les hubiera escapado durante tanto tiempo, y ahora la caza ha terminado.

Pero, en lo concerniente a los atentados, no se trata, naturalmente, del final. Durante muchos años, al Qaeda ha funcionado de forma descentralizada y hoy Yemen es el centro principal de su actividad, a las órdenes de su líder Al Awlaki, que había vivido antes como líder en EE. UU. Por contra, podría suceder perfectamente que presenciáramos atentados en venganza de la muerte de Bin Laden en diversas partes del mundo, simplemente para mostrar a las claras que al Qaeda sigue viva y es capaz de lanzar ataques y cometer atentados. Algunos ultraextremistas pueden intensificar sus intentos de hacerse con armas de destrucción masiva.

El terrorismo no se detendrá, pero su importancia puede disminuir en los próximos años. Porque, con la agitación y el derrocamiento de varios regímenes en Oriente Medio, el escenario ha cambiado. La importancia del islam en su dimensión política ha aumentado; sin embargo, la batalla que está por librarse en tales países es en buena medida una batalla por el poder. El poder de los Hermanos Musulmanes crece, pero este movimiento no es Al Qaeda ni Bin Laden; no rechazan la violencia, pero sobre todo quieren llevar a cabo una lucha política. Bajo esta perspectiva, la época de Bin Laden ha finalizado; de hecho, terminó incluso algún tiempo antes de su muerte. La época de la guerra contra el terrorismo también ha terminado, tal y como la hemos conocido. No se interrumpirá porque seguirá existiendo el peligro en numerosas áreas del norte de África,Oriente Medio y Pakistán. Pero no eclipsará a la mayoría de restantes cuestiones como hizo durante años tras el 2001. Desde este punto de vista, la muerte de Bin Laden es el final de una época de la historia reciente. Lo cierto es que sobrevivió durante años a su propia importancia.

 

3-V-11, Walter Laqueur, director del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicosde Washington, lavanguardia