juicio a un periodista polaco en Bielorrusia

Gazeta Wyborcza, 14 junio 2011

“Tribunal encapuchado” titula Gazeta Wyborcza mostrando en la portada una fotografía de un Andrzej Poczobut amordazado, corresponsal en Bielorrusia del diario de Varsovia, cuyo juicio comienza hoy en Minsk. Poczobut lleva encarcelado desde el 28 de marzo, acusado de insultar al presidente bielorruso, Alexander Lukashenko. El juicio se celebrará a puerta cerrada porque  “el trabajo sucio debe hacerse en secreto”, denuncia Gazeta, añadiendo que pondrá a prueba “la libertad de expresión, la esperanza y el deseo de libertad de Bielorrusia”. Bielorrusia es un país donde “los supuestos juicios públicos se celebran a puerta cerrada, un periodista que ejerce su labor se convierte en un delincuente, la verdad es una mentira y la mentira se convierte en verdad”. Si se le considera culpable, Poczobut podría enfrentarse a una condena de cuatro años en prisión.

Gazeta Wyborcza, 6 julio 2011

“Condenado pero libre”, titula Gazeta Wyborcza, después de que un tribunal de Grodno anunciara el fallo sobre el caso Andrzej Poczobut, corresponsal del periódico de Varsovia en Bielorrusia y activista de la comunidad polaca del país. Poczobut fue condenado a tres años de cárcel por difamación del presidente Alexander Lukashenko, a quien había llamado “dictador” y acusado de haber amañado las elecciones del pasado mes de diciembre. “La suspensión de la condena pretende silenciar a los periodistas independientes en Bielorrusia”, comenta Gazeta Wyborcza, añadiendo que Poczobut ha insistido en que no se dejará intimidar y que seguirá defendiendo sus ideas, incluso frente al Comité de Derechos Humanos de la ONU. El periódico liberal de Varsovia recalca en su editorial que su corresponsal ha ganado “porque no estaba solo”. Su liberación había sido solicitada, entre otros, por la alta representante para la Política Exterior y Seguridad de la UE, Catherine Ashton, el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, e incluso el presidente de Estados Unidos Barack Obama. “Incluso una dictadura puede echarse atrás cuando los que luchan por la libertad dan ejemplo de solidaridad”, concluye Gazeta Wyborcza.

presseurop