España cañí -6: delirio esperpéntico del AVE

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Los datos que siguen a continuación son reales. Renfe acaba de anunciar la supresión el próximo 1 de julio de la línea de alta velocidad (AVE) entre Toledo, Cuenca y Albacete porque la media de pasajeros desde su estreno era de 16 personas. Nueve al día entre Toledo y Albacete y siete entre la capital castellano-manchega y Cuenca. Según los directivos de Renfe, el coste para la compañía era de 3,2 millones en total desde el pasado diciembre, en que entró en vigor la conexión por alta velocidad entre las tres capitales. La historia es la de siempre: alcaldes apretando para que se adopte una decisión que no tiene justificación empresarial. Sin embargo, todo cambia si se tiene en cuenta que a la vuelta de unos meses se celebraban elecciones municipales; el gobierno autonómico tenía los dos pies fuera del poder por primera vez en tres décadas pero aspiraba a revertir las encuestas demostrando una fortaleza de su comunidad que no era tal, y, finalmente, poco justificable rigor en momentos de crisis económica. ¿Trasladar entre Toledo, Cuenca y Albacete una media de 16 pasajeros al día ha costado todos estos meses 18.000 euros diarios, lo que equivale a más de 1.125 euros por pasajero al día? Todo ello sucede en una comunidad que hace unos meses ya vivió la explosión de su aeropuerto fantasma en Ciudad Real, que supuso una inversión de 500 millones de euros y acabó con una grave crisis en Caja Castilla-La Mancha. En este caso, valgan también como ejemplo los aeródromos de Castellón o Lleida, de difícil viabilidad económica.

Nueve usuarios diarios por trayecto. Es el triste balance tras seis meses de funcionamiento del AVE que une Toledo con Cuenca y Albacete. Una auténtica ruina que ha obligado a Renfe, la compañía explotadora del servicio, a suprimirlo, eso sí dejando tras de sí unos gastos, pérdidas, de 3,24 millones de euros, a unos 18.000 euros por día.

Se trata de un síntoma incontestable de que los trenes de alta velocidad pueden no llegar a todas las capitales de provincia, como prometía la clase política en la época de euforia. Renfe anunció que suspenderá los tres trayectos directos de AVE que comunican Toledo, Cuenca y Albacete entre sí a partir del 1 de julio mediante lanzaderas especiales.

Este servicio se puso en marcha en diciembre del 2010, en plena precampaña para las elecciones autonómicas y municipales. El director general del área de viajeros de Renfe, Enrique Erkijo, informó ayer que el servicio directo entre las tres ciudades castellano-manchegas es "un desastre", al contar con un máximo de 16 usuarios diarios de los 2.190 potenciales en ambos sentidos.

El servicio que unía Toledo-Cuenca y Albacete costaba a la compañía pública 18.000 euros al día. Lo que se traduce en que, durante el citado periodo, Renfe ha desembolsado 3,24 millones por su simple funcionamiento.

Algunos expertos explican que la puesta en funcionamiento de estas lanzaderas coincidió con el periodo preelectoral del ya ex presidente José María Barreda.

28-VI-11, C. Lafraya, lavanguardia