´Impuestos: nuestro dinero, nuestras exigencias´, Rafael Nadal

Ante todo quiero que nuestros representantes -políticos y funcionarios a quienes hemos liberado para que gestionen nuestros asuntos colectivos- entiendan y acepten que el dinero que les confío en pago de mis tributos es mío. Este dinero es mi contribución a la vida en común, o, si prefieren, mi cuota de afiliado a la sociedad que he establecido con mis conciudadanos. Mi dinero - nuestro dinero, porque esto vale para todos-debe ser tratado bajo esta premisa fundamental y cualquier otro tratamiento sería contrario a nuestros derechos como contribuyentes.

Quiero que lo tengan en cuenta cuando nos pidan los impuestos, en lugar de tratarnos como si el dinero fuera suyo. Quiero que nos justifiquen previamente para qué se necesitan. Que nos den garantías de que se usarán de acuerdo con estas necesidades y no para otros fines no pactados. Que se gasten con prudencia. Que nos rindan cuentas de forma continuada, explicando con transparencia en qué se están gastando. Y, ya puestos, que nos agradezcan el esfuerzo, sobre todo en estos tiempos de dificultades.

En los últimos años, la antipatía de los impuestos los había apartado del escenario público, olvidando que el bienestar de Europa se aguanta porque Alemania, Austria y los países nórdicos llevan cuarenta años pagando diez puntos más que nosotros. La crisis los va a situar de nuevo en el centro del debate, pero me temo que no se atenderá ninguna de las exigencias que he planteado.

15-VII-11, Rafael Nadal, lavanguardia