Erdogan derrota a Ataturk

La cúpula del ejército turco, defensora de las esencias laicas de la República, cedió ayer frente a la presión del Gobierno de raíces islamistas.

Isik Kosaner, jefe del Estado Mayor, así como los jefes de los Ejércitos de Tierra, del Aire y la Marina presentaron su cese en bloque, aceptada como una jubilación anticipada por el primer ministro, Recep T. Erdogan.

En un principio se habló de dimisión conjunta del ejército. Así lo propagaron los principales telediarios. Isik Kosaner, jefe del Estado Mayor desde hace un año, había argumentado su cese con un escueto "lo veo necesario", según la agencia semioficial Anadolu. Al poco llegaba el comunicado de la oficina del primer ministro mencionando "jubilaciones" para frenar el impacto de la noticia. Pero la noticia caía "como una bomba en Ankara", según el canal de televisión CNN Türk pocos días antes de que el lunes convenga la reunión del Consejo Militar Supremo.

¿Razones de este cese militar en bloque? Las tensiones acumuladas en los últimos años entre las fuerzas armadas y el Gobierno de Erdogan han sido muchas. Cabe destacar que varios cientos de oficiales del ejército turco, activos y retirados, incluidos varios generales del más alto rango, se encuentran formalmente acusados de formar parte de una presunta organización terrorista con fines golpistas para derrocar el Gobierno.

Se trata del mismo gobierno liderado por Erdogan que fue diana de un duro comunicado hecho público en la página web del ejército en abril del 2007. En la nota, el entonces número uno del ejército, general Büyükanit, hacía hincapié en su "especial sensibilidad respecto a la laicidad" de la República, algo que fue entendido en Turquía como una amenaza golpista por parte de unas fuerzas armadas que han realizado tres golpes de Estado en los últimos cincuenta años.

Luego, poco a poco, llegaron las detenciones y los juicios contra el golpismo. Estos no sólo han minado la moral de muchos generales y sus soldados, sino que también han erosionado la seguridad de los ciudadanos turcos en el ejército, antaño la institución más valorada.

Según una encuesta dada a conocer la semana pasada por el diario Milliyet,la confianza en las fuerzas armadas por parte de los turcos ha descendido del 91% en 1990 al 75% en 2011. Mientras, el Ejecutivo de Erdogan se alzaba en las legislativas del pasado julio con una tercera victoria consecutiva, llegando a rozar el 50% del voto.

Por ello, a pesar del impacto de la noticia y la sorpresa que ha causado, esta no es mayúscula. De hecho, ya se venía especulando en Ankara hace varios meses con el deseo de dimisión del almirante Esref U. Yigit. La Marina ha sido con diferencia el cuerpo más afectado por las detenciones y escándalos de los presuntos planes golpistas. Finalmente, la decisión ha sido una tomada en bloque, buen reflejo de la disciplina militar.

30-VII-11, R. Ginés, lavanguardia

El ejército turco se reinventa estos días. Después de la dimisión en bloque de la cúpula militar - el que fuera hasta el viernes número uno del Alto Mando, Isik Kosaner y los comandantes en jefe de Tierra, Mar y Aire-el pasado viernes, ayer comenzó la reunión de cuatro días de Erdogan y el Consejo Militar Supremo (YAS) que decidirá las promociones dentro del cuerpo. El ex jefe de la gendarmería el general Necdet Ozel, nombrado el pasado viernes comandante del ejército de tierra y jefe de Estado mayor en funciones, presidirá la reunión del YAS junto a Erdogan. El primer ministro consolida así el papel de su protegido Ozel, que antes de que terminé el encuentro del YAS puede ser nombrado sucesor de Kosaner y deja patente que el Gobierno se ha impuesto a las fuerzas armadas.

Las dimisiones han sido interpretadas como una capitulación ante el Gobierno islamista moderado. Los generales quisieron hacer su último acto de protesta pacífica frente al Ejecutivo liderado por el carismático primer ministro Recep Tayyip Erdogan. Su objetivo es boicotear el trabajo conjunto porque temen el fin del carácter laico de la república.

Así, la reunión del YAS asemejaba ayer al paisaje después de una batalla: de los catorce generales que lo forman tan sólo asistieron nueve. Entre los ausentes estaban los cuatro dimitidos ya citados y un general que sigue en prisión preventiva. Este último está acusado de participar en una conspiración terrorista que tendría como objetivo derrocar al Gobierno de Erdogan, como sucede con otros 41 generales y 193 altos oficiales entre rejas.

Además de estar en la cárcel, 14 generales y almirantes y 58 altos mandos han perdido su derecho de promoción. "Han sido castigados de este modo a pesar de que no existe una decisión judicial c o n t r a ellos", así justificaba 41 en su comunicado

41 generales turcos -un 10% del total- están en prisión preventiva acusados de golpismo

Isik Kosaner de la decisión de la dimisión en bloque. Los golpismo medios turcos, añadía, habrían convertido al ejército en "una organización criminal". El Gobierno intenta quitar hierro al asunto. Erdogan dice que centra sus esfuerzos ahora en la elaboración de la nueva Constitución que sustituya a la auspiciada por los golpistas en los ochenta. La nueva Carta Magna contemplará una redefinición de la laicidad y la subordinación del ejército al ministerio de Defensa.

30-VII-11, R. Ginés, lavanguardia

2 agosto 2011

Hürriyet, 2 agosto 2011 presseurop

Para Hürriyet, es "un nueva agenda"  la que ha organizado el primer ministro Recep Tayyp Erdogan durante la reunión del consejo militar supremo (YAŞ, que nombra a los más altos cargos del ejército), celebrado tras la dimisión de una buena parte del Estado Mayor el 29 de julio. Cuatro oficiales superiores renunciaron a su puesto para protestar contra el arresto, estas últimas semanas, de varios militares de alto rango acusados de conspirar contra el Gobierno. 

El diario publica en la portada la foto de la reunión del 1 de agosto, en la que Erdogan preside solo el YAŞ, y la compara con una del 3 de noviembre pasado, cuando todavía estaba flanqueado por el jefe del Estado Mayor, "lo que da la impresión de que a partir de ahora el ejército dependerá del poder político, como en los países democráticos", observa el Hürriyet. Para el editorialista Cengiz Çandar, esta situación "da vía libre a Erdogan, que no podrá por lo tanto invocar el ´factor militar´ para justificar su inmobilismo en política interior. De esta forma, el primer ministro tiene un camino por delante para hacer adoptar una nueva Constitucion civil y democrática", como el había prometido durante la campaña de las elecciones legislativas del pasado junio.