īDel 68 al 15-Mī, Llātzer Moix

Prohibido prohibir. La imaginación al poder. Debajo de los adoquines está la playa. Sed realistas, pedid lo imposible… Mayo del 68 se recuerda todavía por estos y otros lemas. A diferencia de las tradicionales consignas izquierdistas, con sus ecos heroicos, ortodoxos (y a la postre cínicos) de la revolución soviética, las proclamas de la revuelta francesa fueron un cóctel de imaginación, heterodoxia, ingenuidad y surrealismo. Se notaba que sus redactores no eran militantes dogmáticos, sino jóvenes universitarios con algunas lecturas, espíritu crítico y ese punto soñador propio de la edad de las promesas.

Aquella fiesta duró poco. De hecho, los mejores eslóganes que vinieron después nos los endosaron los publicitarios. Así fue durante años y décadas. Hasta que el movimiento 15-M nos ha brindado con sus pintadas y carteles cierto reflejo del espíritu sesentayochesco. Le Monde Diplomatique - publicación, digámoslo todo, afecta al histriónico e insufrible Chávez-reunía en su edición de julio dos centenares y medio de lemas indignados, recogidos en la madrileña Puerta del Sol. Algunos llevan camino de convertirse en clásicos del movimiento. Ya sea por su certera contundencia - No es una crisis, es una estafa... Manos arriba, esto es un contrato-;por su inspiración cartesiana - Pienso, luego estorbo-;por su combatividad - Sin casa, sin curro, sin pensión, ¡sin miedo!-o por su buen humor - Poco pan, mucho chorizo-.Pero, además de los lemas más divulgados, hay otros que invitan por igual a la reflexión. Por ejemplo: No se trata de personas antisistema, se trata de sistema antipersonas. O: No somos mercancía. O: Ya tenemos Sol, ahora: ¡la luna! (una feliz adaptación a nuestras coordenadas espacio temporales del ya citado Sed realistas, pedid lo imposible)... Dicho esto, es de justicia agregar que no todo han sido hallazgos. También hubo su cuota de plagio (o préstamo): Esta acampada cierra la calle, pero abre la vía... se inventó en París en el 68. Y su cuota de infatuación: Somos el cambio. Y su cuota de optimismo desbordado: Madrid será la tumba del capitalismo (en la línea del inexacto No pasarán de Pasionaria). Y su cuota justiciera: La banca: ¡al banquillo!

Pese a las rémoras de toda iniciativa asamblearia, pese a sus posteriores e indeseadas adherencias, el 15-M es, para su desgracia, un movimiento cargado de razón histórica: va muy mal un país cuya generación mejor preparada llama a la puerta del mundo laboral y no se la abren. Y, dada la coyuntura actual, es de temer que sea un movimiento cargado de futuro. Sólo por eso, ya habría que prestar atención y ofrecer una respuesta sensata a sus integrantes. Pero es que, además, han demostrado ser ingeniosos a la hora de expresar sus ideas. Lo cual, en tiempos de ignorancia y creciente desaliño verbal (en la tele, en la calle, al teléfono, en los chats), merece un reconocimiento e incluso un aplauso. Aquí va el mío.

21-VIII-11, Llàtzer Moix, lavanguardia