corto pero buen paso del demoislamismo turco

"Hubo tiempos en los que nuestros paisanos sufrieron presiones debido a su confesión religiosa, a su procedencia étnica, la forma en la que vestían o de vivir que reflejaban. Pero esos tiempos han acabado (...) En Turquía hoy sólo existen ciudadanos de primera".

Con estas palabras, el primer ministro turco, Recep T. Erdogan, ha dado a conocer el decreto según el cual propiedades confiscadas a las minorías grecoortodoxas, armenias y judías serán restituidas a sus antiguos dueños.

Así está escrito en el BOE de Ankara - T. C. Resmi Gazete-desde el pasado sábado, y desde tal fecha los parabienes hacia el Gobierno en Ankara no han dejado de tener eco. De "revolución" ha calificado esta decisión el jefe de los rabinos de Turquía, Isaac Haleva. A su vez, el patriarca ecuménico de Constantinopla, el ortodoxo Bartolomé I, ha aseverado que Turquía se encuentra en "el camino correcto". Ambos líderes religiosos formaban parte del grupo de representantes de las 161 fundaciones no musulmanes de Turquía que se reunieron el domingo con el primer ministro Erdogan.

También los medios turcos han celebrado la noticia, calificada de "revolucionaria". A tenor de lo anunciado, el ministro turco de Asuntos Europeos, Egemen Bagis, no ha desaprovechado la ocasión y ha advertido que "es hora de que la Unión Europea y sus Estados miembros revisen el statu quo en el proceso de adhesión de Turquía".

El decreto en cuestión llega después de años de litigios perdidos por Ankara ante varias instancias, incluido el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Asimismo, Bruselas ha instado varias veces a Ankara, por ejemplo, a reabrir el seminario de formación teológica del patriarcado ecuménico situado en una de las islas Príncipe. Al final, el Gobierno turco ha cedido a la presión, si bien se lo ha atribuido como si de una iniciativa propia se tratase.

El decreto se refiere en su mayor parte a bienes materiales como escuelas, cementerios, iglesias, fuentes e inmuebles que ahora tienen una función distinta de la ideada por sus legítimos propietarios. Se calcula que son varias miles las propiedades que están adscritos a las minorías no musulmanas en el registro de 1936. Pero el decreto sólo es aplicable a unos 350 bienes según el diario Sabah,cercano al Gobierno

Debido a su falta de reconocimiento como minorías religiosas, las cristianas no ortodoxas - la católica y la protestante-no podrán disfrutar de estas indemnizaciones.

Los bienes que no puedan ser restituidos por haber sido ocupados por terceros como viviendas, almacenes o incluso discotecas deberán - según el decreto aprobado-ser restituidos a precio de mercado. Esto significaría un desembolso de millones de euros por parte de Ankara, puesto que decenas de bienes confiscados son ahora por ejemplo lujosas villas con vistas al Bósforo.

En especial, la minoría grecoortodoxa, que cuenta actualmente con menos de dos mil miembros, se considera como la gran beneficiada de esta medida. Ahora, todos los dueños legítimos que lo deseen tienen un plazo de doce meses para exigir la restitución correspondiente. Luz verde a la reparación de una injusticia.

31-VIII-11, R. Ginés, lavanguardia