´Cicciolina cumple sesenta´, Quim Monzó

Acabo de enterarme de que Ilona Staller, la estrella porno que durante años triunfó como Cicciolina, es cuatro meses mayor que un servidor. Creía que era más joven. Lo he sabido ahora, leyendo noticias sobre el escándalo que se ha montado en Italia porque de aquí a dos meses cumplirá sesenta años. Será el 26 de noviembre, día de san Silvestre Gozzolini, abad, anacoreta y fundador de la orden de los Silvestrinos. Pues bien, a partir de ese día glorioso, Cicciolina pasará a cobrar del Estado italiano una jubilación de cerca de tres mil euros mensuales. El motivo es haber sido durante cinco años - de 1987 a 1992-diputada en el Parlamento por el Partido Radical. En el Corriere della Sera,Cicciolina declara que no se considera una privilegiada: "Trabajé duro; lo mío no fue un bunga bunga de un día, sino un razonamiento, una campaña electoral inteligente. Y agotadora. Al fin conseguí 20.000 votos de preferencia; fui la segunda, tras Panella. Los italianos me escogieron".

No es un caso excepcional. Otros parlamentarios italianos de corta duración - el cantante Gino Paoli, el cineasta Pasquale Squitieri, y Toni Negri de Poder Obrero-cobran jubilaciones parecidas, pero ninguna de esas ha generado indignación. Los que se quejan dicen que vivimos una crisis terrible, que los tiempos son duros, que han subido el IVA y están recortando por todas partes, ayudas sociales incluidas. Y que, con este panorama, pagar esa jubilación es indecente.

No se acaba de entender. ¿Acaso no hizo el trabajo para el que la escogió el pueblo italiano? Lo hizo, mejor que muchos de sus colegas de hemiciclo. En el Corriere,Cicciolina explica que cada mañana iba al Parlamento con su Peugeot 205. Conducía ella misma porque no quiso ni coche ni chófer oficiales. Hora y media de tráfico y todo el día en el Parlamento. Volvía a casa a medianoche. Daba al partido el 60 por ciento de lo que cobraba. Con el 40 por ciento restante pagaba al abogado que la ayudaba a redactar las propuestas de ley. Muchos de esos otros políticos que cobran pensión de jubilación sin que nadie se queje no han hecho otra cosa que calentar la silla. Entonces, si ellos reciben pensiones de jubilación de por vida, ¿por qué ella no?

Pues porque rodó docenas de películas porno. ¿Deberíamos concluir de ello que los políticos no tienen derecho a pensión si han sido guarrindongos? Es una posibilidad que da risa, en un mundo político que exhibe a personajes del nivel de Silvio Berlusconi o Dominique Strauss-Kahn. Lo que de verdad es inmoral es pretender que Cicciolina no tenga derecho a pensión y todos esos otros personajes sí. En 1975, el gran director húngaro Miklós Jancsó rodó una espléndida película titulada Vicios privados, virtudes públicas,donde, en una escena, sale Cicciolina en una orgía. El título parece aposta para el escándalo actual.

23-IX-11, Quim Monzó, lavanguardia