(educación:) ´¿Cantidad o calidad?´, Eduardo Martínez Abascal & Sergio Cutillas

Con el inicio del curso el debate sobre los recortes en educación está candente. Se argumenta que la calidad va a bajar ya que este año habrá muchos más niños, mientras el número de docentes en la escuela pública queda congelado. Veamos los números (INE, Idescat y Ensenyament).

Los datos conjuntos de la escuela pública y privada nos dicen que en el curso 2011-12 habrá 15.500 alumnos más en educación infantil (de 330.000 a 345.000), 14.150 más en primaria (de 441.000 a 455.000) y 15.000 más en secundaria (de 453.000 a 468.000). Pasaremos de 12 a 13 alumnos por profesor en educación infantil y primaria (63.000 profesores), mientras que se mantendrá en educación secundaria (42.000 profesores) en 11 alumnos por profesor.

Datos de la escuela pública: la ratio alumnos-profesor en infantil y primaria ha pasado de 13 (2001) a 11,5 (2010), mientras que en secundaria se mantiene en 10. O sea que el número de alumnos por profesor en la pública ha disminuido. Esto significa que aunque estos 45.000 nuevos alumnos recayeran sólo en la escuela pública, y con el número de profesores del sector público congelado en 71.000, la proporción en infantil y primaria pasaría de 11,5 a 12,3 mientras que en secundaria pasaría de 10 a 10,5. No parece un gran aumento. ¡Pero esperen! Estas ratios no tienen en cuenta que los profesores impartirán una hora más de clase a la semana. Si tenemos en cuenta estas 71.000 horas más, la proporción alumnos-profesores queda exactamente igual que antes del recorte.

Veamos cuáles son las proporciones en Finlandia, país con los mejores resultados del mundo en las pruebas PISA: 14,5 alumnos por profesor en primaria y 10,6 alumnos por profesor en secundaria, según datos de Eurostat. En Alemania estas ratios son de 18 y 15 respectivamente, en Reino Unido de 20 y 15, en Holanda de 16 y 16; mientras que en Grecia, país en el que el sector público asumió niveles de gasto público insostenibles, los números son de 10 alumnos por profesor en primaria y 8 en secundaria.

Hace unos días un prestigioso diplomático finlandés, al que le preguntaron cómo había llegado a ejercer su profesión, contestaba: "Quería ser maestro pero no logré superar los exámenes de entrada y terminé siendo diplomático". Como dice la sabiduría popular quizás el problema no sea la cantidad, sino la calidad.

28-IX-11, Eduardo Martínez Abascal, profesor del Iese; Sergio Cutillas, Research assistant, lavanguardia