´De Guerras y Mystères´, Pilar Rahola

Lo más llamativo ha sido la proclama populista de Guerra en contra de las noches de Duran en el Palace. Resulta que Duran no puede hablar de los PER de Andalucía -después de que la consejera andaluza hiciera una insultante comparativa con los catalanes- porque como muchos diputados duerme en el hotel Palace, gracias al precio especial que reciben. Pero lo más bonito es que ese exabrupto del indignado Alfonso Guerra sale de la misma boquita que justificó un avión Mystère del Algarve a Sevilla para no llegar tarde a una corrida de toros. El buen descamisado, entonces vicepresidente, aseguró que lo hacía para ahorrarse la cola del paso de Ayamonte. Y los españoles, incluyendo sus jornaleros, le pagaron el Mystère. También es bonito que defienda el PER un "señorito" como el señorito Arenas. Y suma y sigue, porque si buceamos en la hemeroteca, sacaremos los colores a tutti quanti que se ha rasgado las vestiduras con Duran y quiere enviarlo a la pira de la reprobación. ¡Con la Iglesia del PER, y su endémica demagogia hemos topado! Poco importa que líderes de todo color - la más significativa, doña Esperanza-hayan esbozado críticas sobre esta red de voto cautivo que desde hace décadas es una vergüenza, no para Catalunya, sino para la propia Andalucía. Poco importa, porque sólo importa si lo dice un catalán. Y así, en el mismo lugar y tiempo en el que habita una de las mayores latifundistas de Europa, entretenida ahora en casorios octogenarios, y el resto de las fortunas de la tierra, condenando a sus gentes a vivir del jornal del señorito de turno, se ha montado un sistema de subsidio eterno que no crea ninguna economía productiva, ni da la caña de pescar a nadie, sino que clonifica la miseria y aleja a muchas personas de la búsqueda de trabajo. Todo ello mientras se castiga fiscalmente a las zonas que hicieron sus reformas agrarias a tiempo, que no gozan de Albas ni ducados y que mantienen su crecimiento gracias a la clase media. ¡Es un sistema de narices!

Tan justo que incluso las mentes más lúcidas de Andalucía llevan años denunciándolo. Por ejemplo, su director del observatorio económico, Joaquín Aurioles, que lo tildó de "dependencia perversa". Pero ¿quién le pone el cascabel al gato si es una bolsa de votos inmensa?

Y ahí está el quid, que Duran ha tocado la tecla más desafinada del piano andaluz, y como Andalucía marca la música de la política española, el desafinado ha acabado siendo Duran. Lo cual no habla mal de Duran, habla mal de lo mal que está el debate político español. Porque por mucho que chillen los Guerra de turno, lo cierto es que los enemigos de la justicia social en Andalucía no son los catalanes lúcidos, sino aquellos políticos andaluces que se van de toros con las duquesas, aceptan el sistema feudal del latifundio y luego reparten pescadito público a la gente para que esté callada. Eso sí, les ponen un AVE.

11-X-11, Pilar Rahola, lavanguardia