´Senado: el ejemplo irlandés´, Quim Monzó

El domingo, en El Punt Avui entrevistaban a Rafel Bruguera, senador por la Entesa Catalana de Progrés. Bruguera es un claro defensor del Senado y no se arredra cuando el entrevistador le pregunta si le preocupa que muchas personas -¡incluso exsenadores!- digan que el Senado no sirve para nada... Eso no le impide reconocer, acto seguido, que "el Senado no está jugando el papel que le tocaría, de cámara territorial, que le otorga la constitución"...

Bruguera tiene razón cuando dice que el Senado no juega el papel que le tocaría, y eso es porque el único papel que de verdad le tocaría sería el de desaparecer. El Senado es un almacén de trastos viejos; nada más. ¿No hay que recortar? Pues empecemos por el Senado.

Es lógico que los que lo han convertido en su modus vivendi lo defiendan encarnizadamente, porque gracias a esa ganga llegan espléndidamente a fin de mes, pero el Senado español tendría que tomar ejemplo del irlandés. El jueves, The Irish Times explicaba que, antes de año y medio, se habrá celebrado en aquel país un referéndum para ver si lo eliminan para siempre. El proyecto de abolición está encima de la mesa desde que, en marzo, el Fine Gael y el Partido Laborista firmaron la coalición que gobierna el país. La semana pasada lo anunció el mismo leader del Senado, Maurice Cummings: "Que sea el pueblo quien decida si una de las instituciones del Estado tiene que abolirse". ¿Se imaginan que el próximo gobierno español fuese capaz de hacer como el irlandés y sometiese a referéndum la continuidad de la Cámara más inútil e innecesaria del organigrama de España? Pues yo no, porque a la clase política española el Senado le sirve de centro de día para llevar a los más improductivos, y no se lo quiere perder. ¿Dónde los colocaría, si no hubiese Senado?

12-X-11, Quim Monzó, lavanguardia

20N: vota en blanco
(sobre vacío)
para el Senado