condena política a Iulia Timoshenko

El pueblo ucraniano comenzó a llamarla Princesa del Gas cuando, siendo ministra de Energía, Yulia Timoshenko intentó cambiar un sector dominado por la corrupción. Expulsada del poder, su oportunidad llegó en el 2004 junto al reformista Víktor Yúschenko. El carisma de Timoshenko inspiró a miles de ucranianos durante la revolución naranja contra unas elecciones presidenciales fraudulentas que ganó Víktor Yanukóvich. Tras el triunfo, Yúschenko se convirtió en presidente y Timoshenko, en primera ministra. Pero luego la alianza se rompió. Yúschenko la destituyó, y Timoshenko forjó otro apodo: la Dama de Hierro,por su lucha tenaz contra el viejo régimen. En el 2010 perdió las elecciones presidenciales ante Yanukóvich. Poco después, la Fiscalía la acusó de malversación de fondos públicos, y en mayo del 2011, de abuso de poder. Con 50 años, la pueden encerrar a ella, pero no su fortaleza.

La condena a siete años de cárcel a Yulia Timoshenko por una decisión de Gobierno cuando era primera ministra en el 2009 deja a Ucrania más aislada que nunca. La Unión Europea amenaza con revisar los acuerdos de colaboración con Kíev. Y Rusia critica el intento de Ucrania de reducir el precio del gas ruso aprovechándose de este controvertido juicio.

La sentencia supondrá un punto de inflexión en las relaciones con la UE. Los Veintisiete revisarán sus políticas hacia Ucrania y puede haber "implicaciones profundas para la relación bilateral, incluida la conclusión del acuerdo de asociación", ultimado para ser firmado en diciembre.

Peinada con su tradicional trenza campesina y armada con su carisma, Yulia Timoshenko se convirtió en el 2004 en la Dama de Hierro que inspiró la revolución naranja, el movimiento prooccidental que derrumbó, gracias a la movilización ciudadana, el régimen corrupto de Leónid Kuchma. Ayer, mientras el bisoño juez (31 años) Rodión Kiréyev leía la sentencia de culpabilidad, Timoshenko mantenía su trenza y todo su carisma.

El magistrado sentenció que la ex jefa del Gobierno se había excedido en sus competencias y había causado al país unas pérdidas de 1.516 millones de grivnas (140 millones de euros) al ordenar a la compañía estatal del gas firmar un contrato de compraventa de gas con Rusia.

Al llegar a la sentencia, Timoshenko, a la que acompañaban su marido Olexánder y su hija, Yevguenia Carr, se levantó para interrumpir al juez. "¡Lucharé para defender mi honor!", gritó. Y comparó la Ucrania actual con la represión estalinista.

Además de los siete años de prisión, Timoshenko deberá compensar al Estado, así que se le embargará la vivienda. Cumplirá tres años más de inhabilitación.

Este juicio, que comenzó en junio, ha causado rechazo internacional. El principal motivo es que se ha encausado a un antiguo jefe de Gobierno por una decisión tomada durante su mandato, sin intervenir indicios de corrupción.

Además, Timoshenko lidera la oposición al presidente del país, Víktor Yanukóvich. Según ella y sus seguidores, el juicio ha sido preparado por su rival. Yanukóvich ganó a Timoshenko las elecciones presidenciales en febrero del 2010, pero por estrecho margen.

La sentencia de ayer impide que la Dama de Hierro ucraniana participe en las elecciones parlamentarias del 2012 y en las presidenciales del 2015.

La UE, junto al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, se ha mostrado "profundamente decepcionada por el veredicto" porque el fallo demuestra que en Ucrania "la justicia se está utilizando de forma selectiva en acusaciones políticamente motivadas contra miembros de la oposición y miembros del anterior gobierno". En su opinión, en el proceso no se han respetado los estándares internacionales para "un juicio justo, transparente y proceso legal independiente".

Las negociaciones técnicas sobre el acuerdo de asociación seguirán adelante, "pero la conclusión política dependerá de los desarrollos políticos", señaló la portavoz del Ejecutivo comunitario, Pia Ahrenkilde. Los Veintisiete y el Parlamento Europeo revisarán de nuevo el dossier.

A las consecuencias que puede tener la condena para las relaciones de Kíev con Bruselas, hay que sumar las consecuencias que puede tener para las relaciones con Moscú. El Ministerio de Exteriores de Rusia, en un comunicado, cree que este juicio responde a otros intereses que a los de la justicia: "El acuerdo de gas en cuestión se elaboró en estricto cumplimiento de las leyes de Rusia y Ucrania, así como de las normas internacionales. No podemos dejar de notar un evidente trasfondo antirruso".

Desde hace un año, Kíev intenta cancelar el contrato y firmar uno nuevo. Pero Moscú se niega.

Tras encarecerse el precio del gas en Europa, que servía de bara de medir, Ucrania hoy paga a Moscú 354 dólares por cada mil metros cúbicos de gas que compra. Para el Gobierno ucraniano, el precio justo sería de sólo 230.

Además de la crítica de la UE y de Rusia, Yanukóvich puede encontrarse también un rival más peligroso, ya que en la cárcel Timoshenko puede convertirse en un símbolo o incluso una mártir para los ucranianos. De momento, su intención es apelar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. "En la justicia de Ucrania no se puede confiar", dijo ayer.

12-X-11, G. Aragonés/C. Pérez, lavanguardia