´Campaña electoral de cartón piedra´, Enric Sierra

A estas alturas, no les descubro nada si les digo que las campañas electorales en España son una gran representación teatral de cartón piedra donde lo esencial es la apariencia y lo de menos, los mensajes y las promesas que ya nadie se cree. Pero la presente campaña es más que nunca un puro trámite porque queda eclipsada por la tormenta perfecta económica que tenemos encima y por las encuestas que desde hace meses pronostican un resultado inapelable con un único vencedor y un puñado de partidos que se disputarán la morralla minoritaria del Congreso de los Diputados.

Estamos, pues, ante el final de un modelo de campañas electorales que pierde agua por todas partes y que, en el mejor de los casos, tiene un efecto neutro entre los votantes. La credibilidad de las campañas está tocada de muerte por el empeño de los partidos de imponer por ley el control del tiempo informativo en los medios televisivos públicos y privados. Esta obsesión, lejos de relajarse, está evolucionando hacia límites absurdos.

Allí donde la ley no ha impuesto la propaganda política, las estructuras de los partidos han ido aplicando mordazas, tupidos velos o, directamente, la censura. Mordazas virtuales cuando establecen la moda de comparecer ante la prensa sin admitir preguntas. Tupidos velos cuando impiden la entrada de las cámaras de medios ajenos a sus actos públicos. Y censura, cuando deciden editar ellos mismos las imágenes y los fragmentos de los mítines para que las televisiones no tengan raras tentaciones de emitir nada fuera del guión establecido. ¿Alguien puede tener interés en ver en los telediarios spots publicitarios editados por los mismos partidos para darles apariencia informativa y donde los candidatos siempre salen impecables? Nadie se lo traga, porque hasta el cartón piedra es más creíble. Por eso, la gente se ha pasado a los nuevos espacios virtuales donde el debate y la participación son libres.

7-XI-11, Enric Sierra, lavanguardia