´Y la Iglesia, ¿qué?´, Manuel León

Ante la situación actual todo el mundo opina sobre todo aquello susceptible de eliminar o reducir, subvenciones a sindicatos, asociaciones, senado o diputaciones. Curiosamente nadie habla de lo que nos cuesta la Iglesia y no exclusivamente de lo que pagamos marcando la X o no.



Por ejemplo, todo el mundo sabe lo que cobra el Rey, el presidente del Gobierno o el de la Generalitat, pero nadie, por ejemplo, el sueldo de Rouco Varela. Pero eso es solo una minucia. El Concordato vigente, claramente anticonstitucional, les ofrece una gran cantidad de gabelas, cuyo coste, muy posiblemente, evitaría los recortes anunciados. Por el Gürtel supimos que solo la megafonía de la visita papal a Valencia nos costó seis millones.



Toda asociación que recibe dinero o exenciones públicas, está obligada a ser auditada. Un colegio privado paga IRPF sobre beneficios y la parte salarial de sus empleados, IVA sobre sus compras e IBI en caso de propiedad. Uno de la Iglesia, no. Pero tampoco de sus enormes y desconocidas propiedades o beneficios que les generen. No solo catedrales o iglesias, sino también conventos, viviendas y terrenos. Solo podemos hacer especulaciones, porque ni el CNI conoce su valor, es el secreto mejor guardado. No hablo de anticlericalismo, solo de equidad.

5-I-12, M. León, elpais