´Oligarquismo´, Josep Maria Ruiz Simon

Han pasado más de tres años  desde que, tras las famosas nacionalizaciones de Freddie y Fannie, Nouriel Roubini dio irónicamente la bienvenida a sus lectores, en nombre de los camaradas Bush y Bernanke, a la República Socialista de EE.UU. En un artículo que fue muy comentado, el economista subrayaba que esta operación se podía cuantificar como la más socializadora desde la formación de la URSS y la China comunista. Un peculiar socialismo en que los beneficios eran privatizados y las pérdidas socializadas se acababa de instaurar al otro lado del Atlántico.

Leyendo la prensa, se diría que, con las primeras medidas del Gobierno Rajoy, que han sido descritas como "confiscatorias" y "propias del socialismo más primario", este socialismo avanza sin freno, siguiendo la rigurosa lógica de lo que Kojève denominaba el "alineamiento de las provincias" y dejando atrás y a la derecha, en plena conmemoración de los veinte años del colapso de la Unión Soviética, la venerable socialdemocracia sueca.

El malestar socialdemócrata ante las medidas adoptadas velis nolis por el gobierno de Zapatero ha dejado un rincón a la incomodidad liberal ante las medidas fiscales del nuevo Gobierno. Y no es casual. El debate ideológico entre la socialdemocracia y el liberalismo está perdiendo todo poder descriptivo en relación a la crisis.

El diálogo de sordos entre quienes creían en los efectos benéficos del intervencionismo estatal y los devotos de las virtudes mágicas del libre mercado empieza a sonar tan viejo como las disputas que enfrentaron a los defensores de la escolástica y los partidarios del humanismo. Así lo hacía notar hace unos meses en su blog Vincent Bénard, un liberal de una pieza que dirige la Fundación Hayek de Bruselas.

Se refería Bénard al actual capitalismo oligárquico, que ha obtenido su fuerza no de un libre mercado ilusorio, sino de la complicidad con el Estado y que encuentra su doctrina en el oligarquismo, una no-ideología que disimula lo que la define y que, pese a su gusto por la retórica neoliberal, se alimenta en todos los comederos ideológicos que puedan engordar las ganancias de los oligarcas.

10-I-12, Josep Maria Ruiz Simon, lavanguardia