Putin también toma posiciones en el Ártico

Cuando en Ucrania sigue disputándose el mayor pulso político entre el Este y el Oeste desde el final de la guerra fría, Vladímir Putin ya mira hacia otro objetivo geoestratégico: el Ártico, una zona del mundo cuyos potenciales recursos auguran choques entre los países con intereses. Para los próximos años Rusia prepara un programa de desarrollo en la zona bajo su dominio. En una reunión del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa, Putin pidió ayer que se resuelvan todas las cuestiones financieras de un programa que debe ponerse en marcha en el 2017. Remarcó, además, que es necesario prestar atención a la seguridad de las fronteras rusas del Ártico. "Las plataformas de extracción de gas y petróleo, las terminales de carga, los oleoductos deben estar defendidos adecuadamente de terroristas y otras amenazas potenciales", anunció. Añadió que hay que "fortalecer la infraestructura militar, lo que en parte significa crear en nuestro sector del Ártico un sistema único de buques y submarinos de nueva generación". Eso también incluirá la formación de un grupo especial de guardafronteras perteneciente al FSB, los servicios de seguridad, herederos del KGB. Las ambiciones de Rusia en el Ártico han levantado desde hace tiempo preocupación entre otros países que tienen costa en este océano. El año pasado, Rusia reabrió una antigua base militar soviética en las islas Novosibirsk y envió una expedición de diez barcos y cuatro rompehielos atómicos, en una demostración con la que anunció sus intereses en explotar los recursos de la región. La anexión de Crimea el mes pasado puede hacer que ahora se vigilen los movimientos rusos en esa otra parte del mundo. La semana pasada Rusia puso en marcha su primera explotación en el Ártico y comenzó a extraer crudo en el mar de Pechora. Según expertos, bajo las aguas del Ártico podría encontrarse el 30 % de las reservas mundiales de gas y petróleo aún no explotadas. La competición no ha hecho más que empezar.

La explotación petrolífera del Ártico ya ha empezado. Los deshielos ocasionados por el calentamiento, que deja cada año sin la capa helada superficies marinas cada vez más grandes, ha permitido iniciar esta extracción. El transporte del primer cargamento con crudo se inició la semana pasada desde la plataforma petrolífera Prirazlomnaya, en el mar de Pechora, a 60 km de las costas siberianas del noroeste de Rusia. La zona solía estar helada la mayor parte del año, pero las altas temperaturas permiten una mejor navegabilidad. El barco-cisterna Mijail Ulyanov viaja ahora hacia Rotterdam con 70.000 toneladas de carga.

El envío fue anunciado el pasado martes por el presidente ruso, Vladímir Putin, quien ensalzó el acontecimiento con una conversación telefónica con el máximo responsable de la empresa explotadora (Gazprom), Alexéi Miller, que estaba a bordo de la plataforma petrolera. Putin presentó este hecho como una prueba de la "expansión de la presencia de Rusia en los mercados mundiales de energía".

Se demuestra así que las compañías petroleras están apostando por el Ártico, conscientes de que los recursos de este océano pueden proporcionar una nueva fuente de poder y ganancias en las próximas décadas, al menos aprovechando las zonas más accesibles. Otras petroleras, como Shell, Exxon, Mobil o Statoil siguen la misma estela.

La zona de donde se extrae el crudo (la plataforma Prirazlomnaya) fue el escenario del asalto protagonizado el pasado mes de septiembre por 28 activistas de Greenpeace, quienes con su acción quisieron expresar su protesta por esta "fiebre del petróleo en el Ártico", que amenaza con demorar la transición hacia un modelo energético más limpio y renovable, y menos peligroso para la seguridad climática.

Greenpeace alega que este tipo de cargas comporta serios riesgos, ya que si se producen derrames se pone en peligro la conservación de aguas ahora prístinas. "Esta explotación es una carrera descerebrada, pues son enormes los riesgos de accidentes", dice Pilar Marcos, su portavoz. Inicialmente, se había previsto que este transporte se efectuara en febrero; pero la calidad del crudo es de tan baja calidad, que Grazprom tuvo problemas para encontrar un comprador, según Greenpeace.

La carrera por la explotación petrolera del océano Ártico se abre camino a causa de los deshielos cada vez más acusados y prolongados. La banquisa es cada final del verano más reducida; la temporada de fusión se va alargando y la disminución de los hielos se ha acelerado los últimos años, según constata la quinta evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC). El Ártico alcanzó el 16 de septiembre del 2012 la mínima extensión helada desde que se iniciaron las mediciones con satélite en 1979: se redujo a 3,41 millones de km<MD+>2, un 18% menos que en el anterior récord (el 18 de septiembre de 2007), según el NSIDC, el organismo americano que realiza las mediciones.

El calentamiento en las regiones polares ha triplicado la media del planeta el último siglo. Los aumentos de temperaturas han sido de hasta tres grados centígrados en partes del norte de Alaska (desde principios de los ochenta hasta mediados de la década del 2000) y de hasta dos grados en algunas partes del norte de la Rusia europea (1971-2010), agrega el IPCC.

23-IV-14, lavanguardia