Gran Bretaņa: la apuesta del multiculturalismo

Gran Bretaña: la apuesta del multiculturalismo

Gran Bretaña fomenta la integración de culturas distintas, aunque los atentados de julio sembraron dudas.

Rafael Ramos, La Vanguardia, 10-XI-05.

Mientras Francia se envuelve en la bandera de la laicidad y los valores republicanos, y Estados Unidos llama afroamericanos a los ciudadanos negros al tiempo que adorna la injusticia social con el lenguaje de la corrección política, Gran Bretaña ha apostado por el multiculturalismo como vehículo para fomentar la integración de sus minorías. Un ministro solía decir que el plato nacional no es el rosbif ni el fish and chips, sino el curry.

Los atentados terroristas de julio, perpetrados por jóvenes nacidos en Gran Bretaña pero de origen pakistaní, caribeño y etíope, sembraron dudas y desataron un debate nacional sobre si se trataba de la mejor fórmula, en contraposición a la búsqueda de una identidad británica, un mayor culto a la bandera y patriotismo a la americana, o la idea francesa de ni siquiera elaborar estadísticas basadas en el origen étnico. Los disturbios de las dos últimas semanas al otro lado del Canal han obligado a un repliegue intelectual de quienes proponían cambiar el multiculturalismo por el uniculturalismo.

El Reino Unido, en su respuesta a la pobreza, combina actitudes casi socialistas con el capitalismo más puro, y en cualquier caso los resultados no son peores que en otras potencias occidentales de riqueza y composición demográfica comparable. El salario mínimo no existió hasta la llegada de Tony Blair al poder (ahora es de 5,05 libras la hora), la inversión pública en sanidad y educación es inferior a la de Francia y Alemania, pero se trata del paraíso para los solicitantes de asilo político. Cualquier persona que alegue carecer de medios de subsistencia tiene derecho a un piso de protección oficial (seis millones de personas, un 10% del total, viven en ellos) y una ayuda de unos 100 euros por pareja, más beneficios adicionales si tienen hijos o hay incapacidades físicas. Médicos y hospitales son absolutamete gratuitos. Para no fomentar la creación de guetos, las viviendas sociales procuran distribuirse por todos los barrios, y la venta de tres millones de inmuebles públicos a sus inquilinos fue un elemento clave de la revolución Thatcher.

El británico es más resignado y conformista que el francés, con una identidad de clase y un pasado colonial que ha facilitado el multiculturalismo. La mayoría de emigrantes procede de países de la Commonwealth y tienen un conocimiento del inglés que facilita su integración. Casi un 8% del total de la población pertenece a grupos étnicos minoritarios, más representados en el Parlamento y el Gobierno que en Francia.

Disturbios parecidos a los franceses, pero en menor escala, se produjeron en verano del 2001 en Oldham, Bradford y Burnley, en el norte del país. Pero la espoleta no fue la percepción real o imaginaria de un abuso policial que acabó en tragedia, como en Clichysous-Bois, sino el resentimiento entre dos comunidades -blancos nacionalistas y pakistaníes- que conviven en el mismo territorio y se disputan empleos y beneficios sociales.

Los grupos pro derechos humanos denuncian que Scotland Yard discrimina a las minorías al detener a negros y musulmanes en un número más alto, y la propia policía reconoció la existencia de un racismo institucional tras la muerte del adolescente de color Stephen Lawrence en 1993 y el escaso interés demostrado por encontrar a los culpables. Pero en general la policía ejerce un papel pacificador entre grupos rivales, y comentarios como los del ministro francés Sarkozy llamando chusma a un sector de sus conciudadanos son difíciles de imaginar.

Los inmigrantes -más de cien mil llegan cada año a Gran Bretaña- representan un 8,7% de la fuerza laboral, pero contribuyen con un 10,2% a los ingresos del Estado, y en la última década han supuesto más de la mitad del crecimiento de la población. Aportan a las arcas del Tesoro, en concepto de impuestos y seguridad social, 4.000 millones de euros más de lo que cuestan en beneficios sociales.