Žel caso de FinlandiaŽ, Javier Melgarejo Draper

el caso de Finlandia.
Javier Melgarejo Draper
, psicólogo escolar, doctor en Pedagogía y director del colegio Claret de Barcelona.
lavanguardia, 14-V-06.

Para los finlandeses, sus niños y niñas son el tesoro de la nación, su bien más preciado. Desde este planteamiento, se esmeran en el cuidado de su salud y su educación, y no como áreas separadas sino coordinadas. En Finlandia funcionan unos hospitales materno-infantiles, responsables sanitarios tanto de las madres como de sus hijos/ as desde el periodo del embarazo y hasta que el niño cumple siete años. Uno de los objetivos de dichas instituciones es la prevención y detección de todos aquellos trastornos que pudieran afectar al aprendizaje del menor, siendo todos los servicios hospitalarios, que incluyen terapias de reeducación y medicación, gratuitos. Así pues, una de las claves del tratamiento de estos trastornos, la detección precoz, se produce antes de entrar en la escuela con la posibilidad de iniciar el tratamiento a temprana edad.

A partir de los siete años, la escuela asume la responsabilidad sanitaria de los alumnos (incluyendo las dos visitas anuales al dentista programadas por el propio centro escolar). Cada escuela dispone de una enfermera y, semanalmente, recibe la visita de un pediatra. En casi todos los centros hay psicólogos escolares trabajando que cuentan con apoyo externo. Todo ello se complementa con unos servicios sociales municipales muy eficientes, coordinados con las escuelas y hospitales.

Asimismo, la formación inicial de los maestros y la de los profesores de secundaria incluye el conocimiento de los trastornos de aprendizaje, las adecuadas estrategias de reeducación y las prácticas bien diseñadas. Los profesores de prácticas suelen ser los mejores especialistas del país, principalmente ante dichas dificultades. Cuando hay que atender a alumnos con necesidades educativas especiales, el director del centro educativo tiene autonomía suficiente como para gestionar tanto el currículum interno como el personal necesario.

En comparación, nuestros alumnos sufren verdaderas carencias, tal como indica la doctora Anna Sans. ¿Cuántos de estos recursos tenemos en nuestro país? ¿Por qué hay barrios, pueblos y ciudades cuyos alumnos no tienen acceso a los mismos recursos sanitarios infantiles? ¿Por qué hay comunidades, como Catalunya, que no disponen de equipos de orientación en todos los centros? ¿Por qué no son ninguna prioridad ni la selección previa a la universidad ni la formación inicial del profesorado de primaria y secundaria en España? ¿Por qué no es obligatorio que el profesorado en activo deba reciclarse en este tema? ¿Estamos dispuestos a pagar un sistema como el finlandés, o sólo pediremos sus prestaciones? ¿Están los derechos de los trabajadores por encima del derecho de niños y niñas? ¿Qué lugar queremos que ocupe en nuestra sociedad la atención a la infancia?