--Alemania: el precio y la degradación del paisaje frenan las compras

Alemania: El precio y la degradación del paisaje frenan las compras
Marc Bassets.

Sabine Christiansen, la presentadora estrella de los talk shows políticos de la televisión alemana, tiene una casa en Mallorca y siempre que puede se escapa el fin de semana para desconectar. A Wulf Bernotat, presidente de E. ON, la compañía alemana que se ha enfrentado al Gobierno español porque quiere comprar Endesa, también le gustan las islas Baleares: allí tiene un piso en propiedad donde suele pasar las vacaciones con su familia.

Christiansen y Bernotat no son excepciones. Decenas de miles de alemanes son propietarios de casas y pisos en España, sobre todo en Baleares y en la costa valenciana. A los alemanes les tira el Mediterráneo, y muchos han optado por comprar inmuebles en las últimas décadas. Más recientemente, sin embargo, el aumento de los precios y también otros factores, como la degradación del paisaje, han templado las ansias compradoras. Los alemanes han dejado de comprar.

"La impresión es que los alemanes han dejado de comprar, al menos en la Comunidad Valenciana. Están vendiendo, más bien", explica un alemán que vive en España y conoce el sector. Un experto de la LBS, la caja de ahorros para el negocio inmobiliario alemana, lo corroboraba esta semana: "El número ha bajado en los últimos años".

En el 2000, la LBS publicó un informe en el que constataba que cerca de 600.000 ciudadanos alemanes eran propietarios de una casa en el extranjero. España era el país preferido, seguido de Italia y Francia. Otros estudios hablan de 300.000 inmuebles propiedad de alemanes en España, aunque es una cifra difícil de precisar, porque muchos no están empadronados. Todos los datos proceden de sondeos.

Cuando LBS publicó su informe, hace seis años, la cifra de alemanes con vivienda en el extranjero casi se había doblado respecto a principios de los años noventa. En esta década se produjo un verdadero boom. ¿Qué atraía a los alemanes? Ante todo, el clima, según el informe citado. En un segundo rango aparecía el paisaje y la cultura local, y muy por detrás, el precio de la vivienda.

Cuando se publicó el informe de LBS, más de 800.000 alemanes jugaban con la idea de comprarse una casa en España. La mayoría de estas personas se acababan de jubilar anticipadamente o estaban a punto de jubilarse. Querían disfrutar del retiro en unas tierras más benignas.

Sin embargo, la explosión de los precios en España y también el estancamiento económico de Alemania, que ha acentuado la tendencia al ahorro de los alemanes, hizo cambiar de opinión a muchos. Las expectativas no se cumplieron.

En los últimos años, la LBS ha constatado el interés decreciente en la compra de segundas residencias en España y por eso ha dejado de realizar informes sobre esta cuestión. España sigue siendo el destino preferido, pero algunos optan ahora por comprar en países más baratos como Croacia o Turquía, según el experto de la citada caja, o en la misma Alemania, donde es más barato.

Otros institutos alemanes, como la caja de ahorros para el negocio inmobiliario BHW, directamente han dejado de ocuparse del negocio de las casas vacacionales en España, según explicaba la semana pasada al diario Die Welt un portavoz de este instituto. "Muchos alemanes no quieren o no pueden pagar estos precios", decía. Como en gran parte de Alemania las segundas residencias son más baratas que en España, según BHW, muchos han decidido vender la casa en España y comprarse otra - con una parte de lo que han sacado de la venta- en su propio país.