´no a la guerra´...

'no a la guerra'...

“...Para quienes -con bastante dificultad- argumentamos un “no a la guerra” de carácter político (en términos de eficacia, posibilidad y oportunidad) el hecho de que la calle ejerza una protesta mayormente basada en la moral plantea varias preguntas, no pocos recelos y alguna que otra inquietud.

...La protesta ciudadana no encuentra, de momento, el alambique donde pueda destilarse bajo la razón política. No hay serpentín que refrigere el malestar. Al contrario, el Gobierno y la oposición van a remolque del hervidero moral, pegando bandazos dentro de una demagogia repintada de supuestas convicciones.

...La moral de absolutos transforma a la ciudadanía en una masa de creyentes y dinamita el pluralismo imprescindible hasta reducir la vida colectiva a un pulso entre sectarismos. Corremos peligro de que esto pase ahora. El debate sobre la guerra en Iraq se ha desplazado del desprestigiado circuito de la política al impoluto circuito de la moral.

...quien ataca desde una supuesta superioridad moral pone en evidencia su escasez de argumentos.

Alguien intenta defender ante mí la borrachera moral de la calle como una respuesta simétrica y lógica a la dura sublimación moral-religiosa que tiñe las decisiones del Gobierno Bush. Si es así, resulta que nos acabamos pareciendo a aquello que menos nos gusta. En todo caso, no valen las trampas con uno mismo. Después de la borrachera, viene siempre la resaca. Entonces, lo que parecía una gran aventura se desvanece y no tenemos otro remedio a mano que la humilde e imperfecta aspirina de la política.”

"Borrachera". lavanguardia, 7-IV-03