informe ´El profesorado de Catalunya´ de la Fundació Jaume Bofill

Los profesores de secundaria de Catalunya son los que menos horas "de pizarra" realizan. En concreto, un 12% secundaria y un 6% menos que sus colegas de otros países de la OCDE. Esta es una de las conclusiones de un pormenorizado estudio realizado por la Fundació Jaume Bofill sobre El profesorado de Catalunya (diagnóstico de la situación actual del profesorado),dirigido por el catedrático de la UPF y miembro del Centro de Investigación Educativa de la ODCE, Francesc Pedró.

El estudio confirma que en los últimos 15 años se ha producido un aumento importante de la plantilla, por lo que se ha reducido la ratio de alumnos por profesor. En primaria, se ha pasado de 18 alumnos por maestro a 12. La evolución en secundaria es bastante similar, y aunque el número de alumnos no ha disminuido, sí ha crecido la plantilla y se ha pasado de una ratio de 14 a 6.

Esta disminución de las ratios contrasta con la realidad de las aulas, ya que en muchos centros se rozan o superan las establecidas por la ley - 25 alumnos por profesor en primaria y 28 en secundaria, aunque pueden aumentar hasta un 10%-. Pedró explicó que, pese a existir la potencialidad de que las clases sean de grupos reducidos, el sistema "no optimiza estas ratios" y por tanto "se desaprovecha una buena situación de partida".

La explicación de que no se produzca una reducción de alumnos por clase está, a juicio de los autores del estudio, en que los docentes españoles son los que menos horas lectivas netas o de "pizarra" imparten: 888 en primaria y 666 en secundaria. Más concretamente, los profesores de secundaria, de las 37 horas semanales, 16 son lectivas o de contacto; horas que en la la privada, se transforman entre 24 y 17. La media de la OCDE está entre 30 y 37 horas laborales, que se traducen en 22 y 25 de pizarra".

"Se da la paradoja que se denuncia un aumento de las ratios y a la vez se reclaman más horas para formación y menos horas de clase", señaló Jordi Sánchez, director de la Fundació Bofill.

El estudio, en el que se analiza la evolución del profesorado en el sector público y concertado en Catalunya en los últimos 25 años y se abordan los principales problemas a los que se enfrentan los docentes, constata que la profesión tiene una tendencia a la feminización, más en primaria que en secundaria. La mayor parte de los docentes (60%) trabaja en el sector público. Entre el 52% y el 62% de los profesionales del sector público habla catalán en casa, porcentaje algo más elevado en la concertada (76%).

El estudio revela que España es uno de los lugares OCDE donde el precio de hora de clase por docente es más elevado (un 25% más que en la media de la OCDE y un 45% más que en Finlandia). En el caso de Catalunya, el coste hora/ docente es más bajo que en España y se acerca a países como Francia, y es más cara la de secundaria que la de primaria.

Pedró destacó que, "pese a ser un país que invierte poco en educación, nos encontramos con la paradoja de que el precio hora/ docente es el cuarto más elevado del conjunto de países de la OCDE (por detrás de Luxemburgo, Japón y Corea)", y el segundo de la UE.

Una de las conclusiones del estudio es que la definición de la profesión y su configuración aún "mantiene una concepción tradicional de la función pública de la enseñanza, más del siglo XIX que del XXI". Constata también que no está claro que el profesorado catalán "sea consciente de que tiene una situación relativamente buena, en términos comparativos".

La falta de esperanzas ante el futuro de una gran parte del profesorado es un elemento, a juicio de Pedró, a tener en cuenta a la hora de establecer cambios en la carrera profesional, tanto desde el punto de vista de incentivos no salariales como económicos. El informe destaca también la dificultad que existe para vincular el estado de la profesión con los resultados de los alumnos, por lo que aboga por unos mecanismos eficaces de evaluación y control de las políticas educativas.

Tras el análisis, llegan las conclusiones. Entre estas, los expertos abogan por "repensar la selección; reformar la formación inicial; cambiar el modelo predominante de formación permanente; introducir nuevos mecanismos de contratación docente y ofrecer una carrera con incentivos basados en la calidad del servicio".

Respecto a la formación inicial, los autores señalan que no sólo debe valorarse la formación académica, sino que se debe tener en cuenta otra serie de aptitudes y actitudes de los candidatos a profesores. En cuanto a la formación permanente, se propone pasar de un modelo basado en la oferta a otro en el que prime la demanda.

Los autores sugieren un replanteamiento del modelo de profesorado de la red pública, y buscar fórmulas de contratación más allá de la función pública. El estudio se ha realizado a partir de datos estadísticos, comparación con otros países de la OCDE, estudios y una encuesta realizada a 4.600 docentes.

23-I-08, M. Beltran, lavanguardia

El primer sueldo de los docentes españoles es comparativamente más alto (23,4% y 25%) que la media que cobran sus colegas de otros países de la ODCE. Sin embargo, este saldo positivo se va reduciendo a medida que pasa el tiempo, casi queda a la mitad cuando se llevan 15 años de carrera, y se va recuperando un poco al terminar la trayectoria profesional. El estudio de la Fundació Bofill señala que, aun así, los sueldos de los docentes españoles están entre un 8% en primaria y un 12% en secundaria por encima de la media de la OCDE. De todos modos, el estudio constata que en 30 años el sueldo de los maestros catalanes ha crecido el 30%, mientras que en la OCDE ha aumentado casi un 70%.

23-I-08, lavanguardia

Por las respuestas de los 4.600 docentes, se deduce que contrariamente a lo que se piensa, el profesorado catalán no está mayoritariamente insatisfecho o quemado. De todos modos, este estado de ánimo precisa de alguna matización, ya que poco más de la mitad (51%) expresa conformismo o indiferencia respecto a su situación laboral, mientras que el 43% se declara satisfecho y un 5% insatisfecho. Desmenuzando estas afirmaciones genéricas, los horarios, el calendario laboral y la facilidad para obtener permisos, licencias y reducciones horarias, es lo que más complace a los docentes: entre poco más de un 70% y un 80% expresa su satisfacción. También consideran positiva la estabilidad laboral. Sin embargo, la insatisfacción y, sobre todo, el conformismo se concentra ante la falta de perspectivas, tanto de promoción profesional como de incentivos económicos que les escatima su profesión. Tres de cada cuatro creen que no podrán prosperar. Las valoraciones son más positivas entre las mujeres, y entre los docentes de primaria que de secundaria.

23-I-08, lavanguardia