´Agua y energía´, Alberto Vázquez-Figueroa

La legislatura concluye, lo que no se haya hecho hasta ahora ya no se hará, y en lo referente al grave problema de la carestía de agua no se ha hecho nada, sobre todo en Catalunya. Cuando se decidió anular el trasvase del Ebro se prometieron seiscientos millones de metros cúbicos de agua desalada al año, pero tan sólo se ha proporcionado el 5% de esa cantidad. Tras largos años de enfrentamientos regionales, el controvertido trasvase no había progresado ni un solo metro, y con las autonomías limítrofes cada vez más radicalizadas el proyecto carece de futuro.

Pese a contar con un masivo apoyo institucional y una multimillonaria campaña publicitaria alabando sus supuestos méritos, la desalación tradicional ha fracasado en su 95%, por lo que carece igualmente de futuro.

Mientras tanto, la tierra se recalienta, el país se desertiza, la agricultura se arruina, y los catalanes miran al cielo preguntándose cómo se ha llegado al increíble extremo de tener que recurrir al absurdo y costosísimo sistema de traer agua en barcos desde cientos de kilómetros de distancia.

Según los informes publicados hace dos años por el Ministerio de Medio Ambiente sobre las Desaladoras de presión natural - a disposición de todo el que desee consultarlos-, una central reversible de agua de mar produce notables beneficios económicos y se amortiza con gran rapidez.

Su funcionamiento es idéntico al de las actuales centrales reversibles de los ríos y los pantanos, que constituyen la única forma existente de recuperar una energía que si no se utiliza se pierde: es decir, bombea agua de mar a un embalse en altura durante las horas de menor consumo (horas valle) con el fin de dejarla caer y devolver energía en el momento en que más se necesita (horas punta). Lo que en esencia se hace es reciclar energía, con la ventaja de que el mar es inagotable, el embalse inferior gratuito y no mantiene cautiva un agua dulce cada vez más escasa y que en parte se pierde por filtración y evaporación.

Es sorprendente que nadie hubiera pensado en utilizar agua de mar en un país como el nuestro que se encuentra rodeado de mar y de montañas y en el que tan sólo en la costa catalana se han localizado ocho cimas en las que podrían instalarse dichos embalses en altura. (Son lugares idóneos Roses, el cabo de Creus, Calella, Sant Pol, Mataró, El Masnou, l´Hospitalet de l´Infant y Garraf.)

La red eléctrica se encuentra en condiciones de desviar de inmediato sus excedentes de potencia hacia las centrales reversibles de agua de mar, y tener constancia así de cuánto potencial de energía hidráulica de utilización inmediata dispone para compensar las horas de gran consumo, acomodando la oferta a la demanda y protegiéndose de un posible colapso motivado por la utilización de los aires acondicionados o calefacciones eléctricas.

Dado el brutal ascenso de los precios de los combustibles y el peligro que corremos al depender del gas o el petróleo que nos llega del exterior, la otra alternativa que se estudia es aumentar el número de centrales nucleares, pero éstas, aparte de los problemas políticos, sociales, económicos y ambientales que presentan, ofrecen un cuarto inconveniente: aumentan la potencia total pero no solucionan el desequilibrio en la curva de consumo diario puesto que necesitan mucho tiempo a la hora de cambiar su régimen de trabajo. Las centrales reversibles de agua de mar sirven de igual modo para aprovechar de forma más eficiente una energía eólica que casi siempre necesita una fuente alternativa que funcione cuando no sopla el viento.

El 21 de mayo del 2005 se estuvo al borde de un colapso energético en unos momentos en que tan sólo funcionaba el 4% de los megavatios eólicos instalados porque no había viento, mientras que por el contrario el 27 de junio del 2005 un tornado derribó varias torres de alta tensión, por lo que los sistemas de seguridad de tres parques eólicos los desconectaron de la Red Eléctrica, que se encontró de improviso con una súbita y peligrosa caída de tensión.

Debido a ello resulta esencial transformar esa energía eólica inestable en potencial de energía hidráulica controlada. Las grandes subvenciones que se siguen concediendo a la energía eólica y fotovoltaica estarían justificadas si se garantizara su aporte cuando es útil, y la única forma que tiene de ser útil es transformarse en energía hidráulica.

Sábados, domingos, festivos y horas valle nocturnas suman a lo largo del año casi un 70% del tiempo en que no se aprovecha toda la potencia disponible, pero no obstante, en esos momentos en que nadie la necesita, el consumidor se ve obligado a pagar el megavatio a los siguientes precios según como haya sido producido:

Por energía fotovoltaica: 430 euros€ (390 son de prima); por energía eólica: 84 euros€ (30 son de prima); por gas: 60 euros; €por carbón: 52; por energía nuclear, 36; por energía hidráulica, 0; por centrales de bombeo de agua de mar, 0. Y es que las dos últimas energías son las únicas que pueden detenerse o ponerse en marcha de un minuto al siguiente ajustándose exactamente a la demanda.

Un país que no disponga de fuentes de energía verdaderamente alternativas a las que acudir en momentos de apuro corre un inaceptable peligro de colapso; por fortuna, Catalunya cuenta con mar y montañas cercanas, por lo que se encuentra en disposición de reciclar una parte muy significativa de sus excedentes y mantenerlos en reserva, con lo que se evitarían los súbitos apagones que tanto la están perjudicando. Cada metro cúbico de agua de mar depositado en lo alto de una montaña de seiscientos metros de altura significa tres kilovatios potenciales, con lo que dicha montañas se convertirían en auténticos bancos de energía.

Al propio tiempo, y en aquellos lugares y aquellos momentos en que se necesita agua, ese mismo metro cúbico situado a seiscientos metros de altura puede transformarse en medio metro cúbico de agua dulce utilizando una desaladora de presión natural de las diseñadas por el Ministerio de Medio Ambiente a un coste total, incluida financiación, de 0,06 €euros el metro cúbico, lo que contrasta con los 0,52 eurosm3de las desaladoras tradicionales.

Ese bajo coste del agua está motivado por el hecho de que los situación de desamparo energético e hidrológico de incalculables consecuencias, por lo que le ha llegado el momento de sacudirse esas cargas y adaptarse a los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías. Cuando ocupaba el puesto de ministro de Industria, el actual presidente de la Generalitat, señor Montilla, fue el primero en mostrar su interés por el sistema, pidiéndole al entonces alto directivo de Red Eléctrica de España, don Agustín Maure, que profundizara en la evidencia de sus ventajas. Gracias a ello ha sido posible que en estos momentos disponga de unos detallados estudios técnicos y económicos, por lo que le basta con aplicarlos a los puntos de la costa que considere más convenientes.

Nada en esta sencilla solución resulta novedoso; cada sistema ha demostrado hasta la saciedad que funciona a la perfección y su único misterio consiste en aplicar la lógica aprovechando las óptimas condiciones geográficas de Catalunya. Viendo a un lado el mar y al otro las montañas, los catalanes deben abrigar la absoluta seguridad de que les bastará con la voluntad de sus gobernantes para que en muy corto espacio de tiempo tengan resueltos sus problemas de agua y de energía. beneficios que produce la central de bombeo reversible compensan los gastos de tal modo que el agua dulce puede considerarse un producto secundario. La ecuación es simple: sobra energía nocturna y agua de mar; falta energía diurna y agua dulce; siempre que exista una montaña cerca un problema resuelve el otro.

Por otra parte, las desaladoras de presión natural no producen CO2 adicional ni envían salmuera al mar, ya que la mantienen en un depósito hasta que se mezcla con el agua de mar de la central de bombeo en proporción de ocho a uno, lo que evita que afecte a la fauna y flora del litoral.

El cambio climático, enfrentamientos partidistas que le son ajenos y los intereses económicos de grandes multinacionales han llevado a Catalunya a una angustiosa situación de desamparo energético e hidrológico de incalculables consecuencias, por lo que le ha llegado el momento de sacudirse esas cargas y adaptarse a los nuevos tiempos y las nuevas tecnologías. Cuando ocupaba el puesto de Ministro de Industria, el actual Presidente de la Generalitat, seños Montilla, fue el primero en mostrar su interés por el sistema, pidéndole al entonces alto directivo de la Red Eléctrica de España, don Agustín Maure, que profundizara en la evidencia de sus ventajas. Gracias a ello ha sido posible que en estos momentos disponde de unos detallados estudios técnicos y económicos, por lo que le basta con aplicarlos a los puntos de la costa que considere más convenientes.

Nada en esta sencilla solución resulta novedoso; cada sistema ha demostrado hasta la saciedad que funciona a la perfección y su único mistreio consiste en aplicar la lógica aprovechando las óptimas condiciones geográficas de Catalunya. Viendo a un lado el mar y al otro las montañas, los catalanes deben abrigar la absoluta seguridad de que les bastará con la voluntad de sus gobernantes para que en un muy corto espacio de tiempo tengan resueltos sus problemas de agua y energía.

Alberto Vázquez-Figueroa, escritor, promueve el proyecto ´Desalación por presión natural´, 3-II-08, lavanguardia