´Pecados: catorce y vamos sumando´, Quim Monzó

De niño me encantaba la clase de religión. Tanto me esmeraba que en la parroquia donde me tocó preparar la primera comunión (Sant Joan Maria Vianney, en Sants) gané el concurso de catecismo. Como premio, los organizadores me abrieron una libreta de ahorros en la sucursal de La Caixa (entonces Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros de Cataluña y Baleares) que estaba en la plaza del Centre, esquina Comtes de Bell-lloc. El importe del premio fueron veinticinco pesetas. No era mucho dinero, pero fue mi primera libreta de ahorro, y me sentí un hombrecito.

Fue en aquella época cuando memoricé ya para siempre los pecados capitales. Los aprendí en este orden: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. En la noticia que ayer daba Oriol Domingo en las páginas de Tendencias, veo que la disposición es otra - soberbia, envidia, gula, lujuria, ira, avaricia y pereza- pero supongo que, como se solía decir en aquel mundo escolar, el orden de los factores no altera el producto. Domingo explica que el arzobispo Gianfranco Girotti, plenipotenciario apostólico del Vaticano, ha presentado en sociedad una serie de nuevos pecados. No son capitales, sino sociales - "nuevas formas de pecado social", para ser exactos- y también son siete. A saber: las violaciones bioéticas (como la anticoncepción), los experimentos moralmente dudosos (como la investigación en células madre), la drogadicción, la contaminación del medio ambiente, la contribución al ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres, la riqueza excesiva y la generación de pobreza.

De entrada hay que decir que estos nuevos pecados tienen un enunciado mucho más largo que los capitales. Y es sabido que, para memorizar consignas, nada mejor que el ahorro léxico. Nunca dos palabras para decir algo si con una hay suficiente. ¡Y en estos nuevos pecados hay alguno con once palabras! No me imagino yo a los niños que estudian catecismo recitando de memoria - con la cantinela ad hoc- cosas como "las violaciones bioéticas... (como la anticoncepción)..., los experimentos moralmente dudosos... (como la investigación en células madre)..., la drogadicción..., la contaminación del medio ambiente..., la contribución al ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres..."

Y otra cosa. La pederastia ¿por qué no sale? Puestos a actualizarlos con cosas como contaminación y violaciones bioéticas, ¿que me dicen de los tocamientos a menores? La pederastia está de actualidad, como bien sabe la cúpula de la Iglesia católica. Y que no digan que queda englobada dentro del pecado capital de la lujuria. También el nuevo pecado de la riqueza excesiva entra perfectamente en aquel pecado capital que es la avaricia y la han especificado claramente. No quisiera ser malpensado.

12-III-08, Quim Monzó, lavanguardia