´Carta abierta a los prohibicionistas´, J. Esteban

18-I-06.
Mientras la policía vigila los institutos buscando drogas y haciendo la vista gorda con el tabaco que un día matará a nuestros jóvenes, querido lector, vuelvo al tajo desde Basilea, ciudad de alquimistas como Paracelso o Hofmann. Pienso en la responsabilidad que me atañe por escribir sobre la LSD y por salir en el programa de Dragó en Telemadrid con una chapa del Congreso sobre la LSD, aún no recomendándola, por lo que en breve publicaré una nota al respecto. Medito, y confieso que me reafirmo en que la prohibición es un enorme y criminal error fruto del miedo, por lo que hago pública mi disidencia en la siguiente carta, que remito a la www.antiprohibitionist.org
Las drogas suelen ser malas, pero las leyes sobre drogas son aún peores.
Javier Esteban.


CARTA A LOS PROHIBICIONISTAS
(Con copia a los antiprohibicionistas)

Estúpidos prohibicionistas: Hubo un tiempo no muy lejano en que todas las drogas eran legales. Ello no implicaba una sociedad de drogadictos. La cruzada puritana de los últimos decenios –el prohibicionismo- es una gran farsa alimentada de miedo y oscuros intereses. Las drogas son malas, o pueden serlo, pero las leyes sobre las drogas son aún peores.

Ningún adulto puede impedir a otro adulto el consumo de nada mientras no le afecte directamente. Esta es una premisa moral que atañe a nuestra filosofía de vida. No hay moral que contradiga esta posición, ni orden público que justifique la represión idiota que padecemos.

Con vuestra hipocresía y miedo habéis llenado el mundo de presos. Millones de seres humanos sufren la cárcel por tráfico menor de droga. La prohibición hace posible la existencia de una verdadera red de blanqueo de dinero a través de la droga y hace necesaria la existencia de mafias a escala planetaria. Vuestras leyes conllevan infelicidad, represión, violencia, riesgos al consumidor y morbo. ¿Estáis contentos? Los funcionarios de la ONU, en pleno delirio utópico, prometen liberar al mundo de la droga... en quince años. Dios se ríe.

El miedo es el mejor aliado de la prohibición, pero los educadores y los padres deben saber que sus hijos no están más seguros con la prohibición que con la normalización. En los hábitos de consumo de los más jóvenes la posición del Estado tiene una influencia mínima, siendo mucho más importantes la educación, el entorno social y las perspectivas de vida que lo que diga la Ley, que incita a lo prohibido.

La ironía de tener una población básicamente dopada con tranquilizantes, tumorada por el tabaco o embrutecida por el alcohol no parece importaros. Sois creyentes en el Estado, verdadero administrador de muerte. Un solo ejemplo: La marihuana no ha matado a nadie todavía en España, mientras que el tabaco hace desaparecer a los habitantes de una ciudad como Lérida cada año.

Paradojas de la prohibición, paradojas de la estupidez.