´Si lo uno es surrealismo, ¿lo otro qué es?´, Quim Monzó

Contra lo dicho, finalmente el Ayuntamiento de la población zaragozana de Illueca no ha celebrado ningún pleno para decidir si la calle General Franco pasa a llamarse calle del Chiki chiki,en homenaje a la canción que este año representará a Televisión Española en el festival de Eurovisión que se celebrará en Belgrado, de aquí a poco más de un mes.

El alcalde de Illueca - Fernando Escribano, del PSOE- ha explicado que el pleno anunciado para tratar del cambio de nombre no se ha hecho porque Rubén Redondo - el concejal de la Chunta Aragonesista que supuestamente debía presentar la propuesta- estaba en Barcelona rodando un cortometraje. El alcalde ha dicho que sería buena idea convocar un pleno extraordinario, sí, pero no tanto para debatir el cambio de nombre, sino para pedir seriedad a concejales y ciudadanos, y calmar las aguas, que andan revueltas desde que Redondo dijo ser partidario de eliminar del nomenclátor el nombre de Franco y sustituirlo por el de la canción del sin par Roberto Chikilicuatre. Dijo el alcalde, refiriéndose a los de la Chunta Aragonesista: "Confío en que tengan la sensatez de no presentar una moción". Queda claro que, para el alcalde socialista, cuanto menos ruido, mejor. Mejor que las calles rindan homenaje al Caudillo que a la mejor chanza televisiva de los últimos tiempos.

Los que abominan de la sugerencia del concejal de la Chunta - el mismo alcalde, por ejemplo- dicen que se trata de una idea "surrealista". Por el mismo precio, hubiesen podido decir que se trata de una idea absurda, o kitsch. Últimamente veo que mucha gente califica de kitsch cosas que de kitsch no tienen nada. A ver si acaba pasando como con el adjetivo "enervante", que de debilitar (quitar las fuerzas) ha pasado a significar excitar (poner nervioso), con lo que uno ya no sabe a ciencia cierta qué quiere decir quien dice que algo o alguien es enervante. Lo de llamar surrealista a todo aquello que no se alcanza a comprender es un recurso ramplón, al estilo del que utilizan esos otros individuos o seres que a cualquier situación ligeramente enrevesada le aplican el adjetivo "kafkiana". Si proponer borrar de las calles el nombre del dictador y sustituirlo por el del Chiki chiki es surrealista, ¿qué adjetivo cabría aplicar entonces a la actitud de todos los alcaldes y concejales que, sin ningún reparo, mantienen nombres y monumentos del Glorioso Alzamiento Nacional? ¿Cómo deberemos calificar la actitud de Carme Chacón, flamante ministra de Defensa ahora, si, de aquí a unos meses, vemos que no ha retirado ni el escudo franquista (con el águila, el Plus Ultra, el yugo, las flechas y toda la pesca) del cuartel del Bruc, en Les Corts, ni el otro que hay en la Inspección General del Ejército, frente al monumento a Colón?

16-IV-08, Quim Monzó, lavanguardia