´La huelga como subterfugio´, Quim Monzó

Un domingo, al comprar el diario, junto al suplemento de colorines mi amigo Rigoberto encontró un folleto de una cadena de tiendas de muebles. Lo hojeó pensando que acto seguido lo tiraría a la papelera, pero - oh sorpresa- vio una cómoda que le gustó. Dado que necesitaba dos cómodas y un armario, decidió ir a esa tienda a comprarlos. Le atendió una mujer simpática, que miró y remiró el folleto como si no lo hubiese visto nunca. Al cabo le dijo que esa serie de muebles no la vendían en las tiendas de Barcelona. "Sólo en las de la costa". Rigoberto explicó que le gustaban y que los quería. La mujer dijo que miraría a ver qué podía hacer y que ya le diría algo. Pasaron los días, pasó una semana. La mujer no llamaba. Rigoberto telefoneó diversas veces. El proceso fue lento. Al cabo de un tiempo resultó que sí: que los muebles de esa serie también los vendían en Barcelona. Alabado sea Dios.

De modo que el 29 de abril se formalizó el pedido. "Calcule un mes; ya le diremos algo", le aseguró la mujer. Un mes más tarde - el 29 de mayo- no le dijeron nada. Tampoco le dijeron nada el 30 de mayo, ni el 31. Ni, ya en junio, el 2, el 3, el 4, el 5, el 6, el 7... El lunes 9 telefoneó y pidió por la mujer que lleva su pedido. Se puso una compañera: "Hoy no trabaja. Mañana". El martes, a eso de las diez - las tiendas no son dadas a madrugar- Rigoberto llamó. Se puso la de la tarde anterior. Rigoberto pidió por la otra, la que se encarga de su pedido. "Es que esta mañana tampoco trabaja", le dijo. "Ah, ¿y cuándo trabaja?", preguntó Rigoberto. "Esta tarde sí". "¿A qué hora la encontraré?" "A las cinco, un poco más". Rigoberto dio las gracias y colgó.

A las cinco y cuarto llamó. Se puso la mujer con la que quería hablar: "Sí, ya me han pasado nota de que llamó, pero es que ¡estoy colapsada de trabajo!". Rigoberto inquirió por sus muebles, los que debería haber recibido doce días antes. "Bueno, es que, claro, con la huelga de transportes...", le contestó la mujer. Dijo Rigoberto: "Pero no ha habido huelga hasta ayer. Me los podrían haber servido antes sin ningún problema". Dijo la mujer: "Es que aún no habían salido de fábrica".

También la huelga de transportes - que empezó el lunes, no lo olvidemos- es la responsable de que Rigoberto no tenga aún los dos alimentadores para el portátil HP Omnibook XT1000S que encargó el día 26 de mayo y que - según le dijeron- tendría en pocos días. Ayer, más de dos semanas después, telefoneó a ver qué pasaba. Casi le riñeron: "Es que con la huelga de transportistas...".

No sé cuánto durará aún la huelga, pero les aseguro que muchos vivirán de ella durante semanas y meses. Una huelga de transportistas, ¡ahí es nada! Menuda excusa para los despreocupados, los negligentes, los incapaces.

12-VI-08, Quim Monzó, lavanguardia