´Líneas que se esfuman´, Quim Monzó

La temporada próxima, la segunda división de la liga argentina de fútbol tendrá una novedad: un spray con pintura que desaparece al cabo de poco. Para que, en los tiros libres, los defensores no avancen las barreras. El árbitro contará la distancia a la que estos deben colocarse de la pelota y, con el spray, marcará sobre el césped una línea que no podrán sobrepasar, como hacen habitualmente para acercarse a quien tira la falta y, así, dificultar un buen lanzamiento. Está claro que las autoridades del fútbol argentino consideran que probar vale la pena. Y que o bien la visión de la línea hará que los defensas se repriman, o bien que, si la cruzan, la evidencia dará más argumentos al árbitro. De lo que se concluye que las líneas visibles están ahí, en el suelo, y las invisibles son una mera entelequia.

Las líneas empiezan a difuminarse a los 45 segundos. A los dos minutos no queda ni rastro. El proyecto lo lidera Pablo Silva, un periodista deportivo que durante años ha trabajado con ingenieros químicos hasta conseguir ese spray. Explica en Clarín:"Puede ser usado para delimitar espacios y superficies en césped, césped sintético y barro, pero su atributo diferencial es que puede desaparecer gradualmente". Dan más detalles del invento: "El árbitro llevaría una pequeña lata de aerosol enganchada a su short mediante un accesorio especial (hay dos modelos diferentes, uno vertical y otro horizontal, parecidos a los portacelulares actuales). Ante un tiro libre con barrera, el árbitro hace dos rayas: una donde debe colocarse la pelota y otra a los 9,15 metros, en el lugar que debe ocupar la barrera".

Con lo reacios que son los puristas del fútbol a las novedades tecnológicas, la noticia debería aparecer en la primera plana de los diarios del mundo entero, ni que de momento sólo vaya a implicar a la segunda división argentina. Nunca admiten el uso de cámaras que podrían aclarar las jugadas dudosas que a menudo el árbitro juzga erróneamente (para horror de los que, sentados frente al televisor, desde los tiempos de la moviola saben con certeza lo que de verdad ha sucedido). Consciente de esa tecnofobia, Silva les pide que estén tranquilos: "El aerosol está pensado con la reglamentación de la FIFA, que tiene que ver con que toda la tecnología sea interna, que esté dentro del campo de juego". Es esa una excusa tan vacía como difundida: porque si la tecnología que utilizar durante un partido de fútbol tiene que ser interna ( "que esté dentro del campo de juego") deberían, por ejemplo, olvidarse de los partidos nocturnos, donde las fuentes de energía son exteriores al recinto, y los focos tan externos y tan necesarios para el desarrollo del encuentro como lo serán las cámaras el día que - finalmente, y por mucho que les pese- empiecen a utilizarse para juzgar lo que el ojo humano, en una décima de segundo, es incapaz de percibir.

22-VII-08, Quim Monzó, lavanguardia