´El crítico, el policía y el controlador aéreo (comedia)´, Quim Monzó

En los años sesenta los telespectadores acogían con sorpresa la presencia en sus pantallas de Alfonso Sánchez, crítico de cine con una marcada voz nasal. La sorpresa, para los telespectadores, era su tartamudez espectacular. En las casas el debate se centraba en saber si un hombre tan tartamudo y con voz nasal podía hablar o no en la tele. Según unos, no; porque costaba entender qué decía. "¡Habiendo gente que habla bien, tienen que poner a ese!", se quejaban. Otros le defendían: "Es quien más sabe de cine. ¡A ver si no va a poder salir porque sea tartamudo!". Contestaba el primero: "Pues que él escriba el comentario, si tanto sabe, y que luego lo lea otro al que se le entienda".

A los que hablamos tropezando una y otra vez con las palabras, Sánchez nos sirvió de estímulo. Era la muestra de que en la vida no hay que cortarse ni un pelo; ya te lo cortarán los demás. Su ejemplo debe haber fructificado, décadas después, porque ahora leo que, en Tossa de Mar, hay un policía municipal daltónico. Uno daltónico y otros dos que no han pasado el examen de evaluación psicológica. No está mal. Lo explicaba el sábado el Diari de Girona:"El cuerpo de policía municipal de Tossa de Mar cuenta con dos agentes que no han pasado los exámenes de evaluación psicológica pero que, a pesar de eso, prestan servicio en régimen de interinidad. A uno de esos agentes ni siquiera le han entregado el arma correspondiente, porque en el cuerpo se ha considerado siempre que no está en condiciones de llevarla. Mientras, el otro policía que no pasó el test psicotécnico sí la lleva. Pero no son los únicos casos de agentes que sufren algún impedimento que puede condicionar de forma negativa su trabajo. Uno de los cabos sufre daltonismo, una alteración genética que hace que la persona no perciba bien algunos colores. Generalmente no distinguen el verde del rojo".

Que una persona tenga problemas para saber si un coche pasa un semáforo en rojo o en verde ¿es motivo suficiente para que no lo acepten como policía? No, en virtud de la norma Sánchez. Ni siquiera la falta absoluta de visión lo sería. Recuerden lo sucedido este verano en Gran Bretaña. El aeropuerto de las islas Sorlingas publicó un anuncio solicitando un controlador aéreo. Se especificaba que los aspirantes debían tener una visión excelente (20/ 20), cualidad lógica para poder guiar a los aviones que aterrizan, y más teniendo en cuenta que en aquel aeropuerto hay niebla a menudo. Pero al pie del anuncio aparecía una nota: "Si usted desea este anuncio en otra lengua, en un cuerpo mayor de letra o en braille, contacte con nuestro Delegado de Relaciones Públicas". Y digo yo: ¿qué es un policía municipal daltónico ante todo un controlador aéreo que, para leer un anuncio, necesita que esté en braille?

19-XI-08, Quim Monzó, lavanguardia