´Breve historia de la cultura en España´, Fernando García de Cortázar

España, ni nación ni suma de naciones, constelación de urbes.

Siendo uno de los historiadores de más éxito, pero también uno de los más firmes defensores de una identidad común española, el último trabajo de Fernando García de Cortázar (Bilbao, 1942), titulado Breve historia de la cultura en España (Planeta) resulta chocante por dos razones: la primera, la preposición -en, y no de-, y la segunda, por la transversalidad con la que ataca el tema: el libro es un viaje en el tiempo y en el espacio, un recorrido por una veintena de ciudades para rastrear el crisol que las dibuja, sea éste entendido como amalgama de pulsiones y sensibilidades sincrónicas pero también diacrónicas, es decir, por coincidencia espacial o superposición temporal.

No hay en su libro una cultura "de España" -salvo de forma sublimada-, ni tampoco de sus unidades políticas -regiones, condados, autonomías, países, taifas, concejos o mancomunidades- sino un recorrido por la creación artística de cada urbe, por sus cuitas, y cómo su fisonomía refleja y se refleja en la cultura. La fruición de la escritura, explica el autor a La Vanguardia,y su empeño en no verse como "amanuense de datos y fechas" lo llevó a idear esa aproximación singular, de la que ha resultado un relato que es también una guía de viajes. Así se mezclan las ciudades reales y sus evidencias (arquitectónicas, plásticas, literarias) con su plasmación legendaria en la creación cultural, desde la hiperrealista y sombría Barcelona de Marsé a la soñadora y futurista de Gaudí, del rumoroso Madrid de Cela al Madrid tremendo y racial de Goya. Catalizador cultural, la ciudad le sirve a García de Cortázar también para huir del agro, ideal neorromántico donde descansan las eternamente enfrentadas identidades ideales, premodernas y litigantes.

El historiador puede leer, así, "el fracaso de la Restauración católica" planeada por el franquismo al mirar la catedral de la Almudena madrileña, "cuya construcción tuvo que rematar Felipe González", tanto como en el work in progress de la Sagrada Família de Barcelona se lee otro acto fallido, pues se quiso "templo expiatorio de los excesos de la burguesía". O dilucidar en el auge barroco de Valladolid y Sevilla, "mezcla de paganismo y religión", un arte contrarreformista enfrascado en la legibilidad de los símbolos religiosos. Una España, al cabo, que no es aquí nación ni suma de naciones, sino constelación de urbes suspendidas sobre un tapiz de despoblados páramos.

5-XII-08, P. Vallín, lavanguardia


 

Fernando García de Cortázar, autor de obras tan exitosas como 'Breve Historia de España', acaba de llevar ahora a las librerías una 'Breve historia de la cultura en España', obra en la que recorre, a lo largo de 500 páginas, las figuras más representativas de la literatura, el arte o la música.

PREGUNTA.- ¿Cómo surge esta 'Breve historia de la cultura en España'?

RESPUESTA.- La primera idea me vino dando una clase a profesores de instituto. Les estaba hablando de Gracián y me dijeron que era un escritor que ya 'no existe' en el bachiller. Y me pareció algo tremendo, me dio una enorme pena, porque en Estados Unidos es un autor que se estudia incluso en las escuelas de negocios. Así que se me ocurrió escribir un libro que recorriera la historia de la cultura en España a través de los siglos. Y como yo soy de los que piensan que la historia es también un género literario, busqué un modo de hacer atractivo ese recorrido, y eso me llevó a plantear el libro a partir de las ciudades.

P.- Porque la obra es, también y sobre todo, un homenaje a la ciudad.

R.- Claro, porque es la gran generadora de cultura en España. No ahora, de siempre.

P.- Hay que tener muy en cuenta, antes de abrir el libro, que es una historia de la cultura en España, y no una historia de la cultura española.

R.- Precisamente. Porque yo creo que es muy difícil identificar qué es eso que comúnmente se llama la 'cultura española'. La gran cultura española es mestiza, hecha de préstamos y mezclas. Y le pongo un ejemplo: hay un místico murciano, Ben Arabi (o Ibn Arabi), que escribió en los siglos XII y XIII, y que fue traducido con el tiempo al catalán por Ramón Llull. Y a éste lo leyó luego San Juan de la Cruz, que fue uno de los protagonistas de la explosión de la mística española del siglo XVI. Así que las raíces de la mística castellana del siglo XVI…

7-XII-08, M. García, heraldo