"La puntualidad", Ignacio Buqueras y Bach

10/08/2019 - lavanguardia - Ignacio Buqueras y Bach

Un minuto que pasa es irrecuperable (Gandhi)

En la audiencia que el Rey mantuvo el pasado miércoles con el presidente del Gobierno todos los medios de comunicación han destacado los 52 minutos de retraso con que se inició la misma. No era la primera vez que el presidente hacía esperar al jefe del Estado.

La puntualidad debería ser para todos una irrenunciable exigencia ética. Nadie tiene derecho a hacer esperar a nadie: ni en un acto público, ni en una reunión, ni en una entrevista,... Debemos ser puntuales y exigir a los demás que lo sean.

Tanto directivos como empleados deben ser respetuosos con los horarios de entrada y salida de los centros de trabajo. Lo mismo en las reuniones, que deben iniciarse a la hora fijada, y terminar a la hora prevista.

El ser puntual debería ser un compromiso personal. La puntualidad expresa compromiso y responsabilidad. Con puntua­lidad todo funciona mejor tanto en el mundo del trabajo como en el mundo social. La impuntualidad produce la comparación entre los que son puntuales y los que no lo son, lo que provoca en muchos casos el resentimiento.

Los líderes deberían cuidar muy especialmente la puntualidad. Su impuntualidad transmite un mensaje de irresponsabilidad y falta de interés. En cambio, si son puntuales, son un buen referente de ética que seguir, imitar y difundir.

La impuntualidad de algunas personas es de tal magnitud que hace mella en su vida. Es evidente que los retrasos continuados han terminado con amistades, con parejas, con puestos de trabajo...

En España, lamentablemente, la impuntualidad es un hábito socialmente aceptado en algunos sectores de nuestra sociedad. Hay que terminar con ello. La frase “vamos a esperar diez minutos”, que los organizadores de muchos actos pronuncian, es una gran falta de cortesía para los puntuales. Siempre, primando al impuntual. Lo mismo ocurre en muchos almuerzos de trabajo y reuniones. Es una grave asignatura pendiente, que debemos aprobar mejor hoy que mañana.

Tenemos todos los elementos para superar esta situación. La radiografía la conocemos, y la metodología para erradicarla también. Además, tenemos referentes más que importantes. Somos puntuales en las corridas de toros, lo somos en los partidos de fútbol... En los trenes de alta velocidad nuestro índice de puntualidad es el 98,5%, el mayor de Europa, y el segundo del mundo después de Japón. En las compañías aéreas Iberia es de las mejor situadas del mundo. Debemos estar orgullosos y manifestarlo, para que el impuntual, que a todos nos afecta y nuestra imagen exterior perjudica, sea consciente de su falta de espíritu cívico, y cambie su conducta. Además, el impuntual debe aprender a disculparse. Debe ser consciente que es una falta de educación y respeto, y una demostración de su incapacidad para organizar su tiempo y de lo poco que le importa el otro.