España Global, o cuando los Asuntos Exteriores son los Interiores (¿o es al revés?)

Combatir el discurso independentista fue uno de los objetivos que se propuso de Josep Borrell al llegar a Exteriores y lo ha hecho siempre que ha podido, dentro y fuera de España. Han sido constantes las comunicaciones e instrucciones a los diplomáticos para que contrarrestaran ese discurso. El último documento dado a conocer por la secretaría de Estado de la España Global, que dirige Irene Lozano, explica en 72 páginas “la realidad sobre el proceso independentista”. Se trata de una guía para los responsables de Exteriores que hablan del procés en el extranjero y se reparte entre corresponsales, periodistas en el exterior y otros interlocutores internacionales. El documento recoge una cronología del procés , desde la Diada del 2012 hasta las elecciones del 21 de diciembre del 2017 y dedica un apartado importante al “juicio al procés ”, en el que se explican los delitos de los que se acusa a los líderes independentistas, por qué no se puede juzgar a los huidos y los hechos que, según la Fiscalía y la Abogacía del Estado, se les imputa. Asimismo se incluye información sobre cómo es el proceso penal en España. El informe también defiende “la independencia y garantías del sistema
judicial español”.

Resultat d'imatges de españa global catalan independence bidEl informe incluye 23 preguntas que se puede hacer un extranjero sobre el proceso secesionista

El último apartado está dedicado a posibles preguntas y respuestas que se plantean respecto al procés, desde por qué no se les permite votar sobre la independencia hasta las diferencias con los casos de Escocia o Canadá, sobre la violencia policial el 1-O, o si la segregación de Catalunya supondría su salida de la Unión Europea.

, Madrid

14/08/2019 - lavanguardia

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El movimiento independentista es pacífico.

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Como en todos los movimientos, se producen formas de actuar diferentes. Ha habido sectores que se han radicalizado y se han implicado en actos violentos. Ejemplo de ello fue el asedio tumultuario al Departament d’Economia de la Generalitat en Barcelona el 20 de septiembre del 2017 (…)

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Los presos independentistas son presos políticos

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Es falso. En España, obviamente, no hay presos políticos. Ningún político catalán ha sido procesado por sus ideas. Todos los días, líderes independentistas –como el propio presidente del gobierno catalán– se expresan libremente en los medios– algunos lo hacen incluso desde la prisión. Las personas procesadas lo están por la comisión de delitos tipificados en el Código Penal español y están siendo juzgadas con todas las garantías inherentes a un Estado de derecho democrático (...)

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La ONU reconoce el derecho de los pueblos a la autodetermi-
nación.

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La ONU y el derecho internacional público reconocen el derecho de autodeterminación de los pueblos cuando han sido pueblos oprimidos o colonias, que no es el caso. Catalunya forma parte de España, es reconocida como una de sus comunidades, tiene instituciones propias, su sociedad es bilingüe y forma parte de un Estado de derecho como el español que está entre las 20 democracias plenas del mundo (...)

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Somos una nación.

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La Constitución reconoce que (Catalunya) es una “nacionalidad”, igual que el País Vasco y Galicia, al contar con particularidades culturales, lingüísticas, históricas y políticas. Pero el Tribunal Constitucional estableció en su sentencia del 16 de julio del 2010 que las referencias a Catalunya como “nación” no tenían eficacia jurídica.

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Los independentistas representamos a la mayoría.

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Las encuestas varían de mes en mes: una de las últimas fue reali­zada por la Universitat Autònoma de Barcelona (a finales del 2018) y daba un 46,1% a los partidarios de la independencia, y un 46,2% a los que preferían seguir siendo parte de España. Los resultados elec­torales han demostrado que entre un 45% y 47% de los votantes están a favor de la independencia.

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Durante la jornada del referéndum (ilegal) de autodeterminación, la actuación de la policía provocó más de mil he-
ridos.

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Sin entrar a valorar el número de personas que sufrieron contusiones de algún tipo en esa jornada, hay que destacar que sólo tres personas fueron ingresadas en hospitales por algún tipo de lesión directamente derivada de cargas policiales. Cuarenta y ocho horas más tarde, sólo quedaba una persona hospitalizada.

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Del referéndum del 1-O se deriva un mandato democrático en favor de la independencia de Catalunya.

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No fue un referéndum democrá­tico. No tuvo las mínimas garantías democráticas, conforme a ­instituciones como la Comisión de Venecia, ni en su origen, ni en el proceso de votación en sí. No hubo censo, ni campaña por el no ni ­neutralidad de los medios públicos catalanes; sí hubo múltiples irregularidades y no fue obser­vado por ninguna institución internacional (OSCE, Consejo de Europa, UE). Fue anulado por el Tribunal Constitucional.