"Traición", Pilar Rahola

Están solos, abandonados a su suerte y a punto de sufrir una tragedia. A pesar de haber sido unos combatientes feroces contra los yihadistas, de tener un ejército de mujeres guerrilleras heroicas y de haber sido claves en la derrota militar del Daesh en Siria, a pesar de toda su lucha y de los miles de vidas que han dejado por el camino, acaban de ser literalmente traicionados.

Son los guerrilleros kurdos del norte de Siria, los famosos peshmergas, cuyo arrojo en la lucha protagonizó algunas de las victorias más emblemáticas de la guerra, como las conseguidas en Kobane o en Rojava. Durante todo el conflicto tuvieron apoyo norteamericano, tanto militar como logístico, pero, dominada la situación, Trump acaba de anunciar que los abandona definitivamente y que no frenará ninguna tentativa militar turca en su contra, hasta el punto de que ha llamado personalmente a Erdogan para informarle. Es decir, ha avisado a Turquía de que ya puede culminar la limpieza militar contra los kurdos que llevan perpetrando desde hace tiempo.

Trump ha vendido a los kurdos a Erdogan, a pesar de conocer la masacre que sufrirán en manos turcas

Con esta fría crudeza lo explicaba la portavoz de la Casa Blanca, Stephanie Grisham: “Turquía pronto avanzará con la operación que ha planificado durante mucho tiempo para el norte de Siria. Las fuerzas armadas de EE.UU. no apoyarán ni se verán involucradas en esa operación, y las fuerzas estadounidenses, habiendo vencido al califato territorial del Estado Islámico (EI), no estarán en el área cercana”. Es decir, Erdogan tiene las manos libres para entrar en Siria y masacrar, sin piedad y con total impunidad, a las fuerzas kurdas que están ­luchando contra el yihadismo. Una diana que Trump ha puesto sobre las cabezas de estos combatientes para que Erdogan practique su puntería letal. Y, por supuesto, el presidente turco ha cogido el guante con celeridad, anunciando una acción militar “para limpiar la región de terroristas” –todos los que defienden al PKK son considerados como tales–, que podría ocurrir inmediatamente, “hoy mismo, de repente, por la noche”. Parece que la masacre que se avecina no quiere perder tiempo.

Pocas veces la geopolítica enseña sus impúdicas vergüenzas con tan pocos escrúpulos. En general, se maquillan un poco las intenciones y se venden relatos más digeribles, aunque siempre con el mismo objetivo: defender los intereses geoestratégicos por encima de los pueblos, las gentes y sus derechos. Pero esta vez ha sido descarnado, sin atributos, ni adjetivos, indiferente a la muerte masiva que provocará. Trump ha vendido a los kurdos a Turquía, sin apenas despeinarse, conocedor de la barbarie que signi- ­ficará la entrada de las tropas turcas en el Kurdistán sirio. Lo peor es que las instancias internacionales tam- bién saben que va a ser una sangría, que van a morir muchos kurdos y que todo ello es un atropello del derecho internacional. Lo saben y no les importa. La muerte kurda no cuenta en las agendas.

08/10/2019 - lavanguardia